Por Víctor Barrera

El tema de los Lineamientos para la Protección de los Derechos de las Audiencias se ha convertido en uno de importancia para cerrar de una vez por todas cualquier espacio que pueda ser contario a las ideas del gobierno.

Estos lineamientos que son propuesta de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), son la parte que nadie había querido tocar desde el 2013 cuando se creó la ley que obligó a los concesionarios de radio y televisión a garantizar el acceso a contenidos e información, veraz, plural, clara, respetuosa e incluyente para el público en general. A través de un defensor de las audiencias que se ciña a un Código de Ética de los mismos concesionarios.

En aquellos años la Cámara de la Industria de radio y Televisión (CIRT) creó un Código de Ética que fue retomado por los concesionarios pertenecientes a la cámara y con ello se cumplió con la parte que les correspondía.

Sin embargo, y ante una enorme ola de corrupción que se ha representado en el país y que ha permitido señalar a muchos gobiernos locales como cómplices de grupos criminales, acusación que proviene de Estados Unidos y que han retomado algunos políticos de la oposición para señalar a esos gobiernos. Se pretende cerrar esa información aduciendo que no es veraz y que falta a la verdad.

Esto ha obligado al INE a sancionar algunos políticos de la oposición obligándolos a borrar comentarios vertidos sobre los gobiernos locales y federal calificándolos como cómplices de esos grupos criminales y aún más ser parte de esos grupos.

Por ello, es que se insiste, desde el gobierno federal a que los concesionarios de radio y televisión a nombrar a un defensor de las Audiencias, que será el responsable de atender y resolver las quejas que se consideren vulneran sus derechos y en estos Lineamientos se faculta a la CRT para imponer sanciones a quienes transgredan dichos lineamientos.

Esto no es más que una muestra de censura, porque el acoso a quienes trabajan en estos medios será contundente para ir eliminando esas voces que no opinen como el gobierno quiere que lo hagan.

El gobierno tendrá el poder de criticar y descalificar los contenidos de la radio y televisión y pedirá que se ajusten a su conveniencia y si esto no se resuelve de esa manera los medios serán merecedores de sanciones económicas y podrían llegar hasta perder la concesión en caso de que se amerite.

Esto no es más que una forma de censurar a quienes no opinen como lo quiere el gobierno y de alguna manera serán las mismas audiencias quienes perderán, porque no recibirán una información veraz, sino una información que evite tener conflictos con el gobierno.

Ya no existirán las investigaciones periodísticas que nos den a conocer el uso que hacen los gobiernos de los recursos públicos y volveremos al tiempo de la opacidad informativa, porque ya no existen esos organismos que obligaron en los gobiernos a proporcionar esa información a la gente y que fue utilizada por muchos periodistas para realizar trabajos de investigación.

Por ello, insisto, que quienes pierden serán las audiencias que tendrán que conformarse con la información que el gobierno quiera se dé a conocer solamente y que, por supuesto estará basa en la narrativa gubernamental y no en la realidad de las audiencias.

Ahora, será trabajo de los legisladores realizar las reformas constitucionales para modificar los artículos constitucionales que protegen la libertad de expresión y adecuarla a la forma en la cual el gobierno mira esa libertad.

Que hasta ahora ha sido un derecho que ha permitido denunciar arbitrariedades o ineficacia de los gobiernos para debatir públicamente los temas y formar una opinión pública basado en un Estado de Derecho fortalecido.

Minado este derecho, solo iremos a la pérdida de confianza de quienes quieren invertir en el país, lo que significara cierre de empresas y falta de empleos que impactaran en la economía familiar de muchos mexicanos.

Tratar de regular “la verdad” es tema difícil de realizar, porque primero debe entenderse que es verdad y quine es el que la emite. Regular esta verdad, es simplemente un acto de censura y por supuesto una herramienta para someter a la gente.

La ignorancia de las cosas es un factor fundamental para establecer dictaduras y gobiernos totalitarios que en México pretendíamos haber dejado atrás.

Ahoran nos quieren volver a tratar como menores de edad, que debemos ser protegidos de las falsedades o subjetividades que difunden los medios. Pero perdemos todos porque entonces nadie podrá señalar algún atropello, porque no será verdad.

Estamos a tiempo de defender nuestros derechos y libertades, no permitamos que se nos arrebaten y quedemos en la indefensión total.