En respuesta, los pobladores se trasladaron a Quechultenango donde está instalada una Bases de Operaciones Interinstitucional, a un lado del Hospital Regional y un centro de rehabilitación, dónde vandalizaron cuatro patrullas, una de ellas fue incendiada, y retuvieron a 29 militares y agentes de la Guardia Nacional. 

A las 4 de la tarde en el camino de Mochitlán a Quechultenango, se vivió otro momento de tensión cuando un grupo de pobladores de la zona y de otros municipios armados con palos, tubos y machetes trató de impedir el paso de un convoy de fuerzas de seguridad y autoridades que llegaron a rescatar a los agentes retenidos. 

Sin embargo, el número de policías estatales, federales y Guardia Nacional rebasó en número a los pobladores y abrieron el paso. Los agentes entraron con equipo antimotines, escopetines y latas de gas lacrimógeno. También portaban palos que les quitaron a los civiles.   

Los habitantes con el rostro cubierto habían atravesado un camión de una empresa de jabones. Enardecidos los civiles les gritaron a los agentes y policías y fue el momento en que ingresaron autoridades y mandos policíacos y de la GN. La situación continuó tensa mientras un helicóptero de la Defensa sobrevolaba el lugar. 

En el bulevar de Quechultenango, a la altura de una unidad deportiva, los civiles denunciaron que fueron atacados a balazos por la Guardia Nacional y que cuatro pobladores murieron y otros ocho resultaron heridos. 

Ahí, a casi dos kilómetros del lugar donde estaban retenidos los militares, el subsecretario Francisco Rodríguez Cisneros declaró a reporteros que no hubo ningún enfrentamiento. 

“No había un operativo como tal, estaban haciendo un recorrido ordinario que hacen todos los días y pasó esta situación”. 

Acerca de personas muertas y lesionadas evadió diciendo que los actos de investigación los haría la Fiscalía General del Estado de Guerrero. 

Los militares y guardias nacionales fueron liberados a las 6 de la tarde tras un diálogo con los presidentes municipales de Mochitlán y de Quechultenango, Gerardo Mosso López en Mochitlán y David Astudillo Morales. 

Ante la tensa situación en los municipios vecinos se anunció la suspensión del transporte público hacía Chilpancingo y de clases. 

El 16 de febrero de 2022 en Quechultenango, 50 militares y policías ministeriales fueron retenidos por cuatro horas por pobladores. Fueron liberados con la condición de que no entraran al municipio, salvo que fueran acompañados de policías municipales.