Aranceles de represalia de hasta el 50% a los productos estadunidenses entraron en vigor este martes 8 de septiembre en Canadá, como respuesta de Ottawa a la agresiva política comercial impulsada por Washington, que ha sido calificada por el primer ministro canadiense, Mark Carney, como una «guerra comercial».
Las tensiones comerciales entre ambos países volvieron a escalar en julio de 2026, cuando el presidente Donald Trump acusó a Canadá de discriminar a las industrias estadunidenses y amenazó con imponer aranceles del 50% a ciertos bienes canadienses, a menos de que ambas partes pudieran llegar a un acuerdo en 30 días.
Tras el colapso en las conversaciones entre Canadá y Estados Unidos el 21 de agosto, la administración de Trump anunció nuevos aranceles, a los que Carney prometió responder “dólar por dólar”.
Por ello, a partir de este martes los gravámenes de Canadá se aplican a varios artículos estadunidenses que incluyen ropa, queso, piezas de metal y productos de madera; se calcula que estos afectarán a importaciones por 20 mil millones de dólares anuales provenientes de Estados Unidos, de acuerdo con reportes internacionales.
Con tasas a partir del 15% y hasta el 50 por ciento, la medida impacta una pequeña parte de los más de 300 mil millones de dólares que exportó Estados Unidos a Canadá en 2025. Se prevé que la medida afectará particularmente a los exportadores estadunidenses de Michigan y Ohio.
Estados Unidos había amenazado con medidas más duras si Canadá respondía a sus aranceles.
Pese a ello, Carney cuenta con el respaldo de la población, de acuerdo con una encuesta publicada por el Angus Reid Institute, que muestra que el 73% de los votantes canadienses considera que Canadá debe mantener la línea dura y rechazar concesiones a Estados Unidos, incluso si eso empeora las relaciones comerciales.
Además, 41% de los encuestados prefiere que se reanuden las conversaciones comerciales entre los países hasta el próximo 3 de noviembre, cuando serán las elecciones intermedias en Estados Unidos y se pondrá a prueba el apoyo a las políticas de Trump.
El sondeo se llevó a cabo entre el 3 y el 4 de septiembre entre mil 498 adultos canadienses, informó la agencia EFE.
Tras el fin de las conversaciones, el gobierno de Trump ha lanzado una serie de acciones provocadoras contra su país vecino, como la exigencia de cambiar el nombre de «Lago de Ontario» a «Lago de Canadá» o publicaciones en redes sociales como la de un mapa del hemisferio en el que México, Canadá e Islandia aparecían como parte del territorio estadunidense.
Uno de los últimos ataques de Trump, antes de que entrarán en vigor los nuevos aranceles canadienses, tuvo como objetivo la empresa de aeronaves Bombardier.
“¡NO MÁS VENTA DE BOMBARDIER EN ESTADOS UNIDOS! ¡Sus productos no son lo suficientemente buenos!”, acusó Trump, el lunes 7 de septiembre, en redes sociales. “Si quieren nuestro mercado, deben construir aquí y dejar de tratar a Estados Unidos como una alcancía”.
No obstante, la compañía aclaró en un comunicado que fabrica varios de sus componentes cruciales para aeronaves en California y Texas. Además, señaló que la cadena de suministro de Bombardier incluye cerca de 2 mil 800 empresas estadunidenses en 47 estados.
Tras los nuevos aranceles, expertos de ambos países expresaron preocupación, ya que aseguran que los más afectados serán las empresas y consumidores, en ambos lados de la frontera.
“Esta represalia de ojo por ojo es mala para las empresas y los consumidores canadienses, y mala para las empresas y los consumidores estadunidenses”, advirtió Brad Wood, director sénior de comercio e innovación en el Consejo Nacional de Comercio Exterior, a The New York Times.
