Los funerales públicos por el asesinado líder supremo iraní, Ali Jamemeí, comenzaron este sábado en Teherán, donde miles de personas ya comenzaron a despedir al dirigente fallecido hace más de cuatro meses por Estados Unidos e Israel.

Portando banderas de Irán y retratos de Jameneí, cientos de personas llegaron a primeras horas de la mañana a la mezquita de Mosala, ubicada en la capital de Irán, para despedir al líder de la República Islámica por 37 años.

Jamenei fue asesinado junto a su familia el pasado 28 de febrero, el primer día de la guerra, a raíz de una ofensiva ejecutada por Israel y Estados unidos contra la su su residencia en Teherán.

El ataúd del exlíder supremo, junto con sus cuatro familiares fallecidos durante la ofensiva, es decir, su hija, su nieta, su yerno y su nuera, presidía la ceremonia desde lo alto del escenario.

Entre las banderas y retratos de Jameneí, hay lágrimas y golpes en el pecho de miles que piden venganza por su muerte. Incluso, se ha alzado una bandera roja con la frase en inglés “Kill Trump” o “Matar a Trump”, a quien responsabilizan del asesinato del exlíder.

Las autoridades iraníes esperan que unos 20 millones de personas participen en las ceremonias de despedida del exlíder supremo, que continuarán hasta las 20:00 hora local del domingo.

El lunes, el cortejo fúnebre recorrerá la capital iraní. En tanto, el martes sus restos se trasladarán a la ciudad santa de Qom y el miércoles continuará en Irak.

Jameneí será enterrado el jueves 9 de julio en el mausoleo del Imán Reza, ubicado en su ciudad natal al norte de Irán.

Altos cargos iraníes y extranjeros participaron en una ceremonia en homenaje a Jameneí en vísperas de sus funerales, tales como los primeros ministros de Pakistán y Armenia; los presidentes de Irak, Tayikistán y Georgia; además de representantes de Rusia, China, Siria, Líbano, Afganistán, Marruecos, Catar, Omán, Arabia Saudí, Nicaragua y Cuba, entre otros.