Por Víctor Barrera

En México, Morena el partido oficialista, ha echado andar la maquinaria electoral y las autoridades en el ramo solamente apartan la mirada de ello para evitar sancionar, porque quizás en ello va en juego su trabajo.

Pero lo que lamentamos muchos mexicanos es que los partidos de oposición solo se han estancado en este sitio y no han buscado la manera de convertirse en opción para los próximos comicios del 2027.

Alguien podrá afirma, y con mucha razón, que aún no empiezan los tiempos oficiales, pero no se trata de esperar a que empiecen esos tiempos para iniciar un trabajo de consenso entre los partidos de oposición para encontrar una alianza y fórmula que los lleve a iniciar el verdadero cambio en el rumbo del país.

En los medios se habla de la enorme ola de corrupción que sigue creciendo a la luz del día, en el país y que esta está impulsada por el partido en el gobierno. Pero los partidos de oposición no han tomado las decisiones de tomar esa oportunidad de establecer una estrategia que vaya en contra de esa corrupción.

Y esa falta de estrategia es precisamente la que pone a la oposición en una indefinición que de no salvarla podría ser el signo de su derrota en los comicios próximos.

Hasta el momento no existe un aviso de que las dirigencias partidistas opositoras busquen la manera de cambiar el rumbo que lleva el país. Porque cada una de estas fuerzas interpreta esta realidad de acuerdo a su ideología e intereses particulares. Dejando las visiones cortas que se observan más como acomodaticias que soluciones. Esto por supuesto que no convencen aún amplio grupo de ciudadanos que no encuentran en la oposición la opción para un nuevo rumbo del país.

Resulta incomprensible, que aun cuando existen grandes fallas en el poder morenista, la oposición no logre ponerse de acuerdo para hacer una alianza que trate de dar la solución a esas fallas.

Hasta el momento la inseguridad y la creciente corrupción, podrían ser la base para establecer una nueva estrategia, de parte de la oposición, pero las visiones particulares nublan a la creación de esa opción.

A esto se suman las crisis que se mantienen los sistemas de salud y educación ante la inapropiada atención a la sociedad. Pero esto sigue siendo desaprovechado por la oposición. A pesar de que son signos que la misma sociedad ha marcado como urgente a resolver.

Lo lógico es que la oposición unida estregara un programa obligado a la reconstrucción de todo lo destruido por Morena y que tiene estancado al país. Pero no hay visos de ello.

Ni PAN, PRI o MC ofrecen, por sí solos, una salida a la crisis que enfrenta el país. Pero tampoco lo buscan como una alianza. Porque mientras que cada uno este en su esquina, solo veremos opiniones parciales.

Pero estas soluciones deberán ser estratégicas y no tácticas o e de lo contrario solo veremos la búsqueda acrecentar sus votos para obtener más espacios políticos y no una verdadera estrategia que al país de la situación actual.

Creo que los partidos de oposición deben entender que entre más nos acerquemos al 2030 y ellos no hagan nada para detener el rumbo que ha tomado Morena, en ese año no habrá oposición.

Insisto mientras no exista una estrategia común de la oposición para convertirse en opción, el destino del país seguirá marcado por una mayor corrupción, un rumbo sin destino y los partidos de oposición solo deberán conformarse con el tiempo que Morena les otorgue de sobrevivencia y este no será demasiado.