Rusia lanzó una intensa andanada de misiles balísticos y drones durante la noche del viernes y la madrugada del sábado y dejó al menos a nueve fallecidos y 33 civiles heridos en la capital ucraniana, Kiev, según las autoridades ucranianas.

Los ataques se produjeron dos días después de una importante ofensiva rusa con al menos a 10 muertos y más de 50 heridos en toda Ucrania, en un momento en que el Kremlin trata aparentemente de aprovechar la importante escasez de defensas occidentales contra misiles balísticos que padece Kiev. El incesante ciclo de ataques reduce la posibilidad de alcanzar una solución diplomática a la invasión rusa de su vecino que comenzó hace más de cuatro.

Un edificio residencial de cinco pisos en el distrito de Solomianskyi resultó dañado por la caída de escombros y se registró un incendio. Los rescatistas evacuaron a 35 personas de los pisos superiores del inmueble y dos personas murieron, con ocho heridos reportados, incluidos dos niños, según el servicio estatal de emergencias de Ucrania.

En el distrito de Darnytskyi de la capital, siete personas perdieron y otras 14 sufrieron lesiones luego que el ataque provocara incendios, daños en casas y vehículos y en un edificio administrativo y no residencial, informaron los servicios de emergencia.

En otra parte, los equipos de emergencia extinguieron un incendio en un inmueble no residencial en el distrito de Shevchenkivskyi. No había información adicional sobre los reportes anteriores del alcalde del distrito de que había personas atrapadas en otro edificio residencial.

También se reportaron daños a estructuras comerciales y residenciales en otros dos distritos de la ciudad.

El ministro de Relaciones Exteriores de Lituania dijo que la embajada del país en Kiev sufrió daños tras la caída de misiles en las inmediaciones durante la noche.

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia señaló el sábado que lanzó un “ataque masivo” contra “instalaciones del complejo militar-industrial ucraniano y centros logísticos en Kiev”.

El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelenskyy, ha presionado a Estados Unidos y a otros socios occidentales sobre la necesidad de que su país cuente con más sistemas Patriot contra misiles balísticos para contrarrestar los ataques rusos.

“Cada paquete de interceptores de misiles balísticos salva la vida de nuestra gente. Y cada noche sin ellos se traduce en más víctimas”, escribió en X tras los últimos ataques.

El mandatario ucraniano dijo a última hora del viernes que conversó con el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y habló sobre la reunión que mantuvo con su homólogo Donald Trump a principios de semana en Washington, que describió como “positiva y productiva”.

«Los ataques aéreos rusos contra nuestro país continúan y la defensa aérea, específicamente los interceptores para los sistemas Patriot contra misiles balísticos, sigue siendo de máxima prioridad”, señaló Zelenskyy el viernes en una publicación en Telegram.

Durante una cumbre de la OTAN en Ankara en julio, Trump declaró que Estados Unidos le concederá a Ucrania una licencia para fabricar sistemas Patriot, pero el viernes pareció alejarse de ese compromiso durante una reunión de su gobierno en el retiro presidencial de Camp David, Maryland, al decir que aún no ha tomado una decisión final al respecto.

Desde un refugio en un sótano, donde se resguardaba cuando sonaba una segunda alarma ante una nueva andanada de proyectiles, Liudmyla Nakonechna, de 64 años, describió cómo las fuertes explosiones la despertaron a la 1:30 de la madrugada.

“Corrí al pasillo y estaba allí cuando la puerta del baño se salió de sus bisagras por la explosión y me golpeó en la pierna”, dijo Nakonechna, cuya salud es mala tras someterse a un tratamiento contra el cáncer. “Escuché el sonido de vidrios rompiéndose. Mi balcón estaba cubierto de vidrio y quedó completamente destrozado, y las ventanas de mi dormitorio también reventaron”.

Nakonechna no acudía a un refugio desde que Rusia invadió Ucrania el 24 de febrero de 2022, pero el estrés se volvió intolerable, señaló.

“Está empeorando día a día”, contó. “Antes había un ataque cada dos semanas, o quizá una vez por semana, pero ahora ocurren prácticamente todos los días. Es increíblemente difícil de soportar psicológicamente”.