Por Víctor Barrera

La decisión que tomó el gobierno de Donald Trump de no ampliar el T-MEC por 16 años no debe ser un tema que meta preocupación a México. Porque esto debe ser un factor para que en nuestro país se establezcan estrategias claras que tengan objetivos a corto plazo y que se puedan cumplir.

México ha sido un beneficiado, primero del TLCAN y ahora del T-MEC, pero no ha logrado establecer esas políticas públicas que no solo impulsen el crecimiento económico sino también el desarrollo tecnológico y científico.

El gobierno de Trump argumenta que se mantendrá el T-MEC, pero ahora se realizará cada año una revisión con el objetivo de evitar que las otras naciones o terceras se beneficien del mismo mucho más allá de lo que se beneficia Estados Unidos.

Pero también entiende que la continuidad del T-MEC permite a la zona en convertirse en un polo de desarrollo e inversión importante. Por tanto no debemos preocuparnos porque no se accedió a ampliar el T-MEC por 16años más. Sino ahora el trabajo del gobierno es establecer esas políticas públicas que puedan medirse cada año.

Debemos entender que Donald Trump no cree que con el T-MEC se estén logrando los resultados que deseaba en cuanto a generación de empleo y crecimiento para su país. El presidente de Estados Unidos y su representante comercial han dejado claro que deben caminar hacia una economía en la que haya aranceles, como lo hacia Estados Unidos en el siglo XIX., que permiten mantener fuerte a su industria.

Porque el problema del déficit comercial no es con México, sino con China y los países que están en su círculo de influencia, que se desarrollan en tecnología más rápido que Estados Unidos.

Por ello el país vecino ha anunciado el Plan Genesis que se basa en el desarrollo tecnológico, pero esto a mediano y largo plazo, por lo que durante varios años más el fortalecimiento de la industria norteamericana deberá ser protegida por su gobierno.

Esto obligará a las otras naciones, como México a buscar también el desarrollo de la tecnología y la ciencia, algo que durante varios años no se ha tomado en cuenta y que en el sexenio anterior se descalificó rotundamente.

Debemos entender que para Donald Trump lo que le urge es un triunfo político para congraciarse con su población y de esta manera lo logra. Pero mandatario norteamericano entiende que ninguna nación puede crecer de manera solitaria en un mundo totalmente globalizado, y para ello es necesario contar con aliados.

De parte de Claudia Sheinbaum y su equipo económico deben tener muy claro dónde está parado México y cuál debe ser su posición de cara al gobierno de Donald Trump. Mantener el acuerdo comercial es prioridad para México y se logró, más allá de los discursos políticos, limitar las revisiones a temas puntuales esperar a que se pueda negociar con el próximo presidente de Estados Unidos, lo que podría ser una ampliación a 16 años con una revisión a los seis, como la que firmó Enrique Peña Nieto.

México sigue ganado, porque se ha logrado reducir el nivel de aranceles en una buena parte de las exportaciones, en los restantes se deberán establecer reglas claras con las revisiones anuales. Buscar la mejor manera de posicionarse, a partir del mejor trato arancelario del mundo, como un aliado comercial lo mejor integrado posible en el esquema comercial y económico que está construyendo EU.