Por Víctor Barrera

Ayer se cumplieron ocho años de un triunfo de la democracia que permitió ganar las elecciones federales a Andrés Manuel López Obrador. Ahora se ha convertido en el inicio de la derrota de la democracia en el país.

Y es que desde el 2021 cuando el tabasqueño invento la figura de coordinadores de Morena en los diferentes estados de la república, esto no solo violento las leyes electorales, sino fueron el parteaguas para iniciar el entarimado que permita a Morena permanecer por varios años al frente del poder en México, mientras se van adecuando las leyes que permitan fortalecer esta decisión.

Lo que se convirtió en un festejo, ahora se convierte en un problema. Porque el triunfo fue adquirido a través de cien promesas que no se han cumplido por completo en México. Se prometió meter al Ejército a los cuarteles y en estos últimos siete años el número de elementos de las fuerzas armadas se ha aumentado en el las calles y carretearas del país, para tratar de resolver un problema que persiste y que es el alto nivel de inseguridad. Se prometió bajar este índice y tener un país en paz, pero las cifras de fallecimiento como consecuencia de enfrentamientos de grupos criminales entre ellos o contra las fuerzas armadas han aumentado en estos ocho años.

Se prometió que se acabaría con la corrupción. Que durante muchos años hizo millonarios a quienes en la clase política utilizaban sus puestos públicos para beneficio personal. Ahora no solo algunos servidores públicos se benefician de sus puestos públicos, sino que ahora los comparten con los grupos criminales y algunos otros han permitido que estos grupos hagan la labor que les corresponde a los servidores público, para solo obtener beneficios económicos.

Se prometió que se encarcelaría a todos esos servidores públicos de alto nivel que se sirvieron con la cuchara grande a costa de la población.

Sin embargo hasta ahora ninguno de estos funcionarios ha sido sancionado o condenado penalmente. Lo que significa solo dos cosas o no existieron tales delitos denunciados o estas nuevas administraciones no tiene la menor idea de como organizar un expediente para llevar a los presuntos culpable a juicios penales. Y hoy como antes, lo único que hace la clase política es defender a los suyos y aún más utilizar la soberanía como cobija para evitar que sean extraditados aquellos malos funcionarios públicos que en el país vecino son acusados de presuntos cómplices de las organizaciones delincuenciales en México.

Ahora el gobierno mexicano es calificado de narco gobierno y esto no algo que beneficie al país, y los resultados está en que los inversionistas extranjeros dudan varias veces para colocar sus capitales en México, y manifiestan que la falta de respeto al Estado de Derecho, la inseguridad y el poder centrado en una sola persona no son garantías para que sus capitales crezcan y ofrezcan plusvalía.

La soberanía, solo se ha convertido, en una palabra, porque dentro del país esta no se aplica o se percibe. Porque muchos poblados y municipios del país están bajo el yugo de los grupos criminales y no hay autoridad federal que lo impida.

Los recursos importantes como el petróleo y gasolina ahora son despojados a la población a través del huachicol que impide que entren recursos fiscales a las arcas de hacienda y con ello, los recortes presupuestales se hacen presentes con mayor amplitud a los que se realizaban antes del triunfo de Morena. Esto ha impedido que el sector productivo del país logre crecimientos importantes. Se prometió la autosuficiencia alimentaria y los productos agropecuarios cada mes suben de precio hacienda cada vez más difícil que la población entera goce de una alimentación básica.

Se prometió también que la industria del país estaría en niveles de competencia internacional y ahora está totalmente detenida, sin ofrecer los empleos y salarios suficientes para una vida digna de la clase obrera. México sigue siendo maquilador y no avanza en ciencia y tecnología.

Se prometió tener sistemas de salud similar al de Dinamarca y la escasez de medicamentos o el alto número de medicamentos caducos continua sin que nadie reciba una sanción.

En el sistema educativo ya no se busca el desarrollo de los estudiantes, ahora se avoca a establecer la ideología de Morena. Porque la ciencia y tecnología “solo sirven para crear armas “, como lo afirmó alguna vez le líder moral de Morena.

Se prometió un México unido y cada día se mantiene una diferencia entre los que piensan igual al gobierno y los que no, a quienes se les califica de traidores a la patria.

Se prometió tanto que sería imposible cambiarlo todo. Pero no se ha hecho con voluntad política iniciar estos cambios porque nadie los exige, porque a nadie se le da cuenta de lo que se hace y la nueva clase política está feliz.

México en ocho años ha perdido más que los noventa años anteriores.