México empieza a resentir otro problema como es el envejecimiento de su población y la falta de un sistema integral de cuidados para personas adultas mayores. Actualmente su atención depende de sus familias. Esto porque los servicios públicos operan de manera fragmentada, sin mecanismos eficientes de coordinación, plantean especialistas.
De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México hay 19.19 millones de personas de 60 años o más que representan 14.71% de la población.
El Consejo Nacional de Población (Conapo) estima que en 2030, este grupo alcanzará 20.6 millones de personas, equivalentes a 15.0% de la población. Para 2070, la cifra ascenderá a 48.3 millones, es decir 34.2% del total.
Y el problema radica principalmente esta población muestra limitaciones físicas para realizar actividades básicas de la vida diaria y requiere ayuda permanente para actividades cotidianas.
De acuerdo con la Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados, 86.5% de los familiares que cuidan a personas mayores no cuentan con una formación en cuidados y, según el Censo de Alojamientos de Asistencia Social, solo 4.5% del personal en residencias de personas mayores tiene competencias certificadas.
La información de personal especializado también presenta rezagos. Según el funcionario, mientras en los últimos 15 años se certificaron en cuidados de niños casi 125,000 personas, en cuidados de adultos mayores solo fueron alrededor de 1,000.
Las deficiencias en la atención de las personas adultas mayores no obidecen únicamente a restricciones presupuestarias, sino también a la forma en que se organizan los servicios.
Las políticas de cuidados en México operan de manera fragmentada, con programas diferenciados por edad, sector y condición de acceso a seguridad social.
En 2026 el gobierno federal destinó 468,641 millones de pesos, a 47 programas presupuestarios relacionados con servicios de cuidados, distribuidos entre 27 instituciones federales. De esos programas únicamente 10 estan dirigidos a personas adultas mayores.
El monto total destinado a esos programas equivale a 4.7% del presupuesto federal para 2026 y a 1.2% del Producto Interno Bruto estimado para este año.
De acuerdo con un análisis de Oxfam sobre el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027, los recursos presupuestados para cuidados ascienden a 475,900 millones de pesos. Según Oxfam, determinadas partidas registran reducciones reales de hasta 72%.
Según Adriana Sofía Oseguera Gamba, directora de Seguimiento a la Estrategia de Prevención de la Secretaría de las Mujeres, en el país hay actualmente 162 centros públicos de atención a personas mayores.
Es precisamente la desarticulación de esos centros de atención lo que, ocasiona que las personas que requieren servicios, bienes o apoyos, tienen que buscar por sus propios medios y capacidades particulares la información sobre a quién recurrir, identificar la forma de llegar al lugar indicado y presentar los requisitos necesarios para recibir atención. Esto significa que los servicios, bienes y apoyos que ofrezca el gobierno se adapten a las características y necesidades de las personas.
Desde la perspectiva de políticas públicas es indispensable definir qué dependencias y organismo participarán, cuáles serán sus objetivos comunes y quiénes asumirán las responsabilidades.
Pero también debe establecerse claramente la que autoridad tendrá la responsabilidad de coordinar el conjunto de la política. Que permita implementar sistemas de información con indicadores, mecanismos para la gestión de la información, instrumentos de aprendizaje y de calibración.
