por Víctor Barrera
En el programa de radio, que realizamos todos los lunes y miércoles partir de las 18:00, el licenciando, Manuel Loaiza, el Doctorante Manuel Cifiuentes y su servidor, “De lo público lo Privado” abordamos el tema de las pensiones y específicamente lo referente a la Modalidad 40.
Tema que pone en perspectiva el futuro de muchos de los jóvenes de hoy, quienes ya no podrán contar con una pensión vitalicia, pero si seguirán aportando al IMSS para por lo menos recibir atención médica de parte del instituto.
El panorama se torna demasiado gris, por lo que el gobierno federal actual y los siguientes tendrán que implementar una estrategia para evitar que estas nuevas generaciones estén envueltas en una espiral del pago de impuestos con tasas elevadas.
Y es que el llamado bono demográfico, que se apuntaba como un soporte para atender la seguridad de un sistema de salud con capacidad total para atender a los trabajadores empieza a desaparecer y se convierte en un problema para los próximos años. Al menos hasta medidos de este siglo, cuando se estima disminuya de manera importante las generaciones que podrán disfrutar de una pensión vitalicia.
En el programa, atendimos la publicación en el Diario Oficial de la Federación, de parte del IMSS donde explica la ruta a seguir para analizar la continuad de la Modalidad 40,,que ha servido para que muchos mexicanos pudieran elevar el monto de pensión mucho más allá de uno o dos salarios mínimos y con ello gozar de esa pensión vitalicia.
Debemos resaltar que los recursos económicos para sustentar las pensiones recaen en las aportaciones que realizan, no las generaciones que las reciben, sino las siguientes, es decir sus hijos. Y ante una disminución en el número de hijos que los padres tienen, a partir de la mitad de la década de los 70, cuando se aplicó una campaña de planificación familiar para que estas no fueran tan numerosas como en generaciones anteriores, las aportaciones de los trabajadores fueron disminuyendo, por una parte.
Por otra, ante la incapacidad de los gobiernos federales de aplicar políticas públicas a favor de fomentar la apertura de mayores fuente empleos y con ello poder absorber a todos los jóvenes que cada año tienen la edad suficiente de incorporarse al sector laboral provocó que las aportaciones al IMSS disminuyeran factor que vulnero las finanzas públicas del instituto.
Ahora que el instituto sufre aún más una debilidad en sus finanzas. Se determinó publicar un acuerdo para limitar la Modalidad 40, que entró en vigor el 22 de este mes, donde se traza la ruta a seguir para obtener la aprobación del poder Legislativo.
De acuerdo a lo publicado, de ser aprobada la propuesta, ya no se podrá cotizar hasta con 25 UMAs (89,000 pesos al mes), sino solo con el último salario registrado más una UMA.
En términos generales, es para bajar el monto de las pensiones y poder cubrir el mismo con las aportaciones que ahora recibe el IMSS de parte de los trabajadores.
En la conferencia matutina de Claudia Sheinbaum, se estableció que uno de los factores para limitar las pensiones, es que, durante años muchos trabajadores cayeron en esquemas fraudulentos que lastimaron no solo su economía, sino también su bienestar futuro.
Pero el problema no son solo estos esquemas, repito, también que el número de trabajadores que aportaran recursos para sostener estas pensiones viene disminuyendo y si a esto sumamos que las nuevas generaciones que no entran en el porgara de pensión vitalicia, deberán buscar otros esquemas de ahorro, para que al término de su edad laboral, pueda obtener recursos que les permitan vivir los últimos años de vida de manera digna.
Esto hace muchos jóvenes prefieran seguir recibiendo salarios altos, a través de prestaciones otorgadas por las empresas, aunque su salario reportado al IMSS sea el mínimo, por lo que las aportaciones serán bajas.
Esto pone nuevamente la luz en la necesidad que se apliquen estrategias y políticas públicas que permitan la creación de más fuentes de empleos formales, para que las aportaciones se incrementen y el Instituto pueda cumplir con las pensiones vitalicias que aun por Ley está obligado a otorgar y que podrían concluir a la mitad de este siglo.
De no realizarse, el futuro de los jóvenes de hoy será estar atados a pago de impuestos con unas tasas más altas y con ello limitar la cantidad a estas nuevas generaciones para ahorrar de manera personal para estimar recursos suficientes para garantizarse una vejez con bienestar.
