El diputado Juan Carlos González Bareño (PVEM) presentó una iniciativa que reforma la Ley para el Desarrollo de la Competitividad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa y la Ley del Instituto Mexicano de la Juventud, para que la Secretaría de Economía, dentro del acceso al financiamiento de Mipymes, considere a las y los jóvenes emprendedores como grupo prioritario.

El documento, turnado a las comisiones de Economía, Comercio y Competitividad, y de Juventud, busca que en la planeación y ejecución de las políticas y acciones de fomento para la competitividad de Mipymes, se contemple la constitución de fondos públicos, con prioridad a proyectos juveniles.

La Ley Instituto Mexicano de la Juventud se modifica para que el Instituto presente a la persona titular del Ejecutivo Federal, al inicio del sexenio, un programa que contenga el plan de apoyo al emprendimiento de la juventud, con el objeto de impulsar el desarrollo de la capacidad emprendedora, mejorar el acceso a la asistencia técnica e infraestructura necesaria, opciones de capitalización, financiamiento y apoyo a la apertura de mercados de comercialización, para la juventud.

También señala que, a través del Programa Nacional de Juventud, gestione y suscriba convenios de colaboración y coordinación con entes públicos, organismos no gubernamentales nacionales e internacionales, a fin de que las y los jóvenes emprendedores tengan acceso a créditos o préstamos en condiciones financieras flexibles y favorables, así como para generar estímulos fiscales en apoyo a la juventud.

En la exposición de motivos, González Bareño explica que, en un panorama de emprendimiento en México, el 58.8 por ciento de las juventudes ocupadas labora en el sector informal, lo que significa que gran parte del emprendimiento joven nace como una estrategia de autoempleo y necesidad más que por oportunidad estructurada.

Menciona que según la Asociación de Emprendedores de México solo el 17.7 por ciento de los negocios acceden a créditos bancarios y apenas el 8 por ciento a financiamientos por medio de instituciones no bancarias como las Fintech, Sofomes o Sofipos.

Además, entre quienes solicitan un crédito, 8.8 por ciento son rechazados, por que se les exige mayor nivel de ingresos, 6 por ciento por no contar con una propiedad en garantía y 5.4 por ciento por no tener suficiente tiempo operando.

Subraya que en México se registran elevadas tasas de desempleo y una marcada escasez de oportunidades laborales para los jóvenes egresados de la educación media superior que aspiran a ingresar al nivel superior. Esta situación detona la deserción académica, pues las restricciones económicas en los hogares impiden financiar la formación profesional, lo que obliga a las y los estudiantes a elegir entre continuar sus estudios o emplearse.

González Bareño considera que estos factores desmotivan y anulan sus expectativas a futuro. Por ello, México debe generar condiciones institucionales que promuevan la cultura emprendedora y propicien un verdadero bienestar para la juventud, un sector con un enorme potencial para aportar al desarrollo del país.

Expone que el Estado mexicano debe privilegiar el desarrollo y bienestar de la juventud. Para ello, los gobiernos Federal, estatales y municipales deben operar fondos y políticas públicas enfocados en la capacitación, la inversión y el acceso a créditos blandos con vocación social, articulando un fomento económico favorable para las y los jóvenes emprendedores.