Sinaloa no podrá recuperar la paz, la gobernabilidad ni la ruta del desarrollo mientras sus instituciones estén debilitadas y Morena continúe controlando los principales espacios de decisión, afirmó el diputado federal Rubén Moreira Valdez, al cuestionar la crisis política provocada por las licencias y el regreso intermitente de Rubén Rocha Moya a la gubernatura.

“El problema es que las instituciones de Sinaloa se derrumbaron. Y cuando no hay instituciones, es muy difícil regresar a la senda del desarrollo, de la gobernabilidad y de la paz”, sostuvo el legislador priista durante su programa Con Peras, Manzanas y Naranjas, acompañado de los especialistas Mario Di Costanzo y Miguel Ángel Sulub.

Moreira Valdez cuestionó la credibilidad de las instituciones estatales después de los recientes acontecimientos políticos y de seguridad.

“¿Alguien le cree al Poder Judicial de Sinaloa después de que es de tómbola y son candidatos de ellos, candidatos de los morenistas; alguien le cree al Poder Legislativo lleno de morenistas; alguien le cree a la Fiscalía después de aquel montaje donde supuestamente mataban a Héctor Melesio Cuén; alguien le cree a la policía de Sinaloa después de que el señor Zambada traía de guardaespaldas a un director de la policía?”, cuestionó.

El coordinador parlamentario señaló que el reciente nombramiento de la gobernadora interina tampoco representa, a su juicio, una ruptura con el grupo político que ha gobernado Sinaloa, pues recordó que fue diputada y secretaria de Educación durante la administración de Rocha Moya.

Aseveró que la crisis tampoco puede resolverse sin recursos económicos. Recordó que los estados han perdido capacidad financiera durante los últimos años y lamentó que los recursos públicos se hayan destinado a grandes proyectos federales, como el AIFA y el Tren Maya, entre otros.

“No tienen dinero para cambiar policías, no tienen dinero para hacer obra pública, no tienen dinero para prevención del delito, no tienen dinero para más jueces, no tienen dinero para más ministerios públicos, ni para protegerlos, ni para mejorar los salarios de todo el personal de seguridad”, enfatizó.

Por ello, consideró que Morena no debería participar en las próximas elecciones de Sinaloa, al sostener que la reconstrucción institucional requiere romper con las estructuras políticas que, desde su perspectiva, han permitido el deterioro.

Por su parte, Miguel Ángel Sulub señaló que Morena ha mostrado una doble cara frente al caso Rocha Moya: primero, al resistirse a impulsar acciones en su contra y defenderlo ante los señalamientos; posteriormente, al exigirle que volviera a solicitar licencia cuando decidió reincorporarse al cargo.

Agregó que Sinaloa es un reflejo de lo que ocurre en otras entidades del país, con un incremento de la inseguridad y un debilitamiento de instituciones como el Ministerio Público y el Poder Judicial.

En su intervención, Mario Di Costanzo calificó como “un ridículo tremendo” y “una burla de Morena” el episodio protagonizado por Rocha Moya, al considerar que se trata de la aplicación de la “teoría gatopardiana”: que todo cambie para que al final las cosas permanezcan igual.

Di Costanzo sostuvo que la situación constituye una tragedia para Sinaloa y que una salida de fondo requeriría que Morena deje de gobernar el estado para permitir una reconstrucción institucional y económica.

Rubén Moreira concluyó que la crisis de Sinaloa refleja problemas que también se observan en otras entidades del país: debilitamiento institucional, incremento de la violencia, pérdida de capacidades de investigación y procuración de justicia, y falta de una estrategia nacional de largo plazo.