Ejidatarios de Guajes de Ayala del municipio de Coyuca de Catalán, en la Tierra Caliente de Guerrero, denunciaron el hallazgo de campamentos clandestinos donde fueron asegurados 120 cilindros metálicos, envases de vidrio y 140 kilos de pólvora para la fabricación de bombas que serían lanzadas desde drones. 

Además de ácido sulfúrico que, aseguraron, al esparcirse en la atmósfera podría causar severos daños a la población.

El presidente del Comisariado Ejidal, Javier Hernández Peñaloza, y una comitiva, dieron una conferencia en la comunidad El Pescado —que fue seguida vía remota—, donde informaron que el 4 de agosto encontraron campamentos clandestinos, presuntamente usados por integrantes de la organización criminal La Familia Michoacana. 

Desde la madrugada del 8 de julio, el grupo delictivo lanzó una serie de ataques armados a las comunidades El Pescado, Hacienda de Dolores, La Hierbabuena, Los Órganos y las Truchas, lo que obligó a sus habitantes a refugiarse en iglesias y clínicas de salud.

En esa ocasión, pobladores denunciaron que desde hace más de un año padecen de servicios de salud y educación, además de permanecer aislados ante el asedio criminal que busca desplazarlos para apoderarse del territorio y sus recursos naturales. 

Los puntos se ubicaron a unos 5 kilómetros de distancia en línea recta de las comunidades El Pescado, Hacienda de Dolores y Los Órganos, sitios desde donde los presuntos criminales estuvieron lanzando los bombardeos. 

En esos asentamientos hallaron material para preparar explosivos y que personal especializado de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) se ha encargado de destruir.    

“Fue arriba en lo que es el área forestal en el filo de la sierra. Ahí estaban las madrigueras donde los compas estuvieron casi un mes y desde ahí estuvieron lanzando los drones. 

“Ahí se encontró todo este material químico para las bombas, 120 cilindros, 140 kilos de pólvora, botellas de vidrio de cerveza de tamaño familiar y 500 empaques del pegamento Kola Loka para pegar las aletas a las bombas antes de ser lanzadas con drones», detalló el comunero.

También se encontró una camilla improvisada que, supone, pudo ser usada para sacar el cuerpo de algún fallecido, herramientas para excavar, así como ropa y basura de alimentos procesados.  

El comisariado aseguró que personal de la Defensa les confirmó el hallazgo de un tipo de ácido en un recipiente que tenía letras borrosas.  

“Podría ser ácido sulfúrico, lo encontramos junto con todo este material. La magnitud o letalidad es brutal si se esparce en partículas en la atmósfera, una vez que hace contacto con la garganta o las fosas nasales causa hemorragia interna y colapsa los pulmones, podría causar la muerte, es veneno”. 

En la zona, agregó Javier Hernández, había trincheras de varios tamaños para dos y hasta ocho personas.

“Se usaron como trincheras y bunkers para unas 150 a 200 personas, pero hace cuatro días que personal especializado de la Defensa destruyó todo”. 

Durante la destrucción de las trincheras ninguna autoridad comunitaria o ejidal, ni pobladores, pudieron acceder al lugar.  

La situación en el ejido, conformado por siete pequeñas comunidades, dijeron, es de tensa calma, debido a que no cuentan con vigilancia de las fuerzas armadas de la Defensa.