El diputado federal Alejandro Domínguez Domínguez presentó una iniciativa para transformar al Banco del Bienestar en una verdadera institución de banca social y desarrollo, capaz de ofrecer esquemas de financiamiento directo para los productores rurales, con el fin de saldar una deuda histórica con el campo mexicano.
El proyecto propone reformar los artículos 7 y 8 de la Ley Orgánica del Banco del Bienestar, habilitando a la institución para colocar créditos productivos de primer piso, eliminando así las barreras que actualmente impiden a los pequeños y medianos productores acceder a capital de trabajo.
Entre los ejes estratégicos de la iniciativa están la creación de ventanillas de crédito productivo con productos financieros diseñados a medida, considerando las necesidades reales de los ciclos agrícolas y rurales; se aprovechará la infraestructura territorial ya existente, el banco llegará a comunidades donde la banca comercial tradicional no tiene presencia, eliminando requisitos rígidos de elegibilidad.
Además, explicó el leislador priista, habrán acceso oportuno a crédito para insumos, tecnificación y equipamiento permitirá incrementar el valor de la producción agrícola y pecuaria; y financiamiento formal para fortalecerá la capacidad de respuesta de los productores ante riesgos climáticos, plagas y fluctuaciones de precios.
Enfatizó que la evidencia respalda la eficacia de esta medida: “Programas similares han demostrado aumentos de hasta el 20 por ciento en el valor de la producción agrícola y del 6 por ciento en la pecuaria. Es momento de que el crédito deje de ser un privilegio y se convierta en una herramienta efectiva para fortalecer la economía de nuestras familias rurales”.
La propuesta también destaca por su viabilidad institucional, ya que no requiere la creación de nuevas estructuras administrativas, sino que optimiza la infraestructura pública ya instalada. Con esta reforma, el Estado retoma su papel estratégico para fomentar un desarrollo regional equilibrado, reducir la dependencia de prestamistas informales y consolidar cadenas de valor agroalimentarias más competitivas.
“Esta apuesta por un campo más incluyente y productivo es fundamental para garantizar condiciones de equidad. Necesitamos un modelo de desarrollo que verdaderamente impulse el empleo y el bienestar de las zonas rurales históricamente rezagadas”, concluyó el diputado Alejandro Domínguez.
