Los líderes del Grupo de los Siete (G7) acordaron el miércoles intensificar la coordinación para reducir la dependencia de sus países respecto a China en lo que se refiere a los minerales críticos, lo que incluye planes para armonizar las reservas y poner en marcha una nueva plataforma en la que la Agencia Internacional de la Energía (AIE) desempeñará un papel más amplio.
Las potencias occidentales compiten por diversificar el suministro de metales esenciales para la defensa, la tecnología y las energías renovables, y por reducir su dependencia de China. Pekín sacudió los mercados mundiales el año pasado cuando las restricciones a la exportación de imanes permanentes perturbaron a diversos sectores, poniendo de manifiesto su dependencia.
Sin mencionar a China, los líderes afirmaron que su objetivo es reducir la dependencia de cualquier proveedor ajeno al G7 y a los países socios en lo que respecta a las tierras raras y los imanes permanentes por debajo del 60% para 2030, con el objetivo final de alcanzar el 50% «lo antes posible».
«Nos comprometemos a trabajar para establecer mecanismos armonizados e interoperables (…) Esto comenzaría con dos minerales críticos piloto —el litio y el níquel— y tendría como objetivo evitar socavar la competitividad o imponer cargas de costos excesivos», afirmaron los líderes en una declaración conjunta.
Posteriormente, los mecanismos se ampliarían a cinco nuevos minerales cada año, centrándose en los elementos de tierras raras.
El G7 también creará una plataforma para coordinar las políticas, el intercambio de datos y la respuesta ante crisis, en colaboración con la AIE para supervisar los mercados y señalar los riesgos, tal y como informó en primicia Reuters. La plataforma recurrirá a la agencia para realizar análisis y emitir «alertas tempranas sobre distorsiones del mercado», señaló el grupo.
Los países del G7 y sus aliados se enfrentan al reto de construir cadenas de suministro completas, desde la extracción minera hasta el producto final, lo que requiere inversiones de miles de millones de dólares. Los líderes señalaron que las instituciones financieras de desarrollo y las agencias de crédito a la exportación del G7 deberían colaborar, también con el sector privado, para respaldar proyectos e infraestructuras.
