Por Víctor Barrera
Las cosas ya no pintan también para Morena, luego de que dos ex funcionarios del gobierno de Sinaloa se entregaron a la justicia estadounidense.
Esto cambia por completo la perspectiva de las cosas y por supuesto hace necesario que la narrativa de Morena y desde Palacio Nacional tome otro sentido y no solo se están en la petición de pruebas.
Tanto el ex secretario de Seguridad Pública, Gerardo Mérida Sánchez y el ex secretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, son personajes de importancia puesto que sus puestos son estratégicos n un gobierno y por supuesto son claves en lo que se presume era la relación de complicidad y acuerdos con el narcotráfico.
La razón por la cual ambos exfuncionarios se entregaron la sabremos en los próximos días. Pero por el momento queda claro que asumen una responsabilidad en el asunto por el cual se acusa al gobernador con licencia Rubén Rocha Moya.
Entregarse a las autoridades de Estados Unidos y no a las mexicanas denota que piensan que su seguridad está cubierta en el país vecino y que en México su vida corría peligro.
El exsecretario Gerado Mérida, que fue elegido por su amplia trayectoria como militar, y posiblemente impuesto por López Obrador, como lo ha señalado la ahora gobernadora interina de Sinaloa, tendrá sus razones para haber tirado por la borda esa carrera militar.
En tanto el ex secretario de Finanzas, Enrique Díaz Vega, posiblemente tenga también sus razones para haber actuado de tal manera, pero lo que es importante es que ambos exfuncionarios son parte importante para el buen funcionamiento de cualquier estrategia en un estado.
Sus declaraciones serán las pruebas contundentes que pide el gobierno mexicano y esto podría revertir la narrativa que desde hace días Claudia Sheinbaum esgrime para no entregar a Ruben Rocha.
La defensa que hace el gobierno mexicano no solo a Rubén Rocha, sino a los 10 personajes investigados por Estados Unidos es contundente y quizás por ello Morena busque desviar la atención alimentando el juicio político en contra de la gobernadora de Chihuahua, María Eguenia Campos.
La multicitada marcha del sábado en la capital de Chihuahua resulto ser, por ahora, un acto político menor a lo que representa la entrega de los exfuncionarios sinaloenses a Estados Unidos.
Porque ahora el gobierno de Donald Trump contará con declaraciones que podrían ser contundentes para presentarse como pruebas. Con esto, el problema para el gobierno mexicano ahora será lo que venga después de las declaraciones de los exfuncionarios, las cuales pondrán las responsabilidades correspondientes a los personajes señalados.
Estados Unidos contará con las pruebas suficientes para abrir la caja de Pandora y con ello posiblemente se dé a conocer más nombres de políticos mexicanos que se presumen son cómplices del narco en México.
Ahora, Claudia Sheinbaum deberá de buscar otra narrativa para hacer realidad eso de que en Morena no hay lugar para los corruptos y podría también tomar decisiones derivadas de las pruebas que presenta Estados Unidos.
Para muchos mexicanos no hay duda de que existen políticos que están en complicidad con grupos delictivos y que estos deberán ser sancionados conforme a la ley. Pero si las acusaciones provienen del país vecino y son pedidos en extradición, los mexicanos coinciden de que así sea.
Recordemos que esto, como aseguraron autoridades estadounidenses es apenas el inicio de una lista aún más grande en contra de políticos mexicanos y posiblemente Morena deberá estar lista para sacarlos de sus filas y hacer realidad sus dichos.
Por cierto, el senador Enrique Izunza, ha manifestado que no ha salido del país y que encuentra en Sinaloa, pero no se ha dejado ver, quizás por el miedo de ser extraditado o por el miedo de ser el objetivo principal de los grupos de narcotráfico en su estado natal. Su probidad sigue en ente dicho y mientras no haga lo necesario para ratificarla, su imagen seguirá deteriorándose, Algo que poco ayuda en las aspiraciones de Morena de seguir manteniendo la mayoría de los gobiernos estatales.
