Por Víctor Barrera

A 67 días de llevarse a cabo los comicios del próximo 2 de junio, los mexicanos tendremos la oportunidad de cambiar  el régimen actual por otro y mantener la continuidad.

Pero para ello deberemos  salir a votar y hacer  que la democracia, sea la que decida  y que no sean otras personas, quienes por su ambición de obtener el poder,  decidan por este.

El régimen actual denominado de la 4T solo nos mostró que quien  dirige dicho movimiento es un narcisista  que  hace hasta lo  imposible  por  que sea tomado en cuenta  en todo y en todas partes.

Así  desde  el inicio de su administración  ha ocupado  el mayor tiempo posible para hablar de él y de su proyecto, como el único viable para dar solución a los problemas del país. Esto ha quedado de manifiesto que no  fue cierto, porque los problemas  no solo siguen sino se han acentuado aun más, siendo precisamente este régimen parte del problema y no de la solución.

Pero el narcisismo del “líder” impide ver que  ocurre y cada  que habla es de un país que solo vive en su mente, en su fantasía, pero que logra engañar a millones de personas.

Pretende y lo logra,  que  la gente lo venere  aun cuando no ofrezca ningún resultado positivo para la gente. Pero como todo  narcisista, tiene  la capacidad de envolver  en su narrativa a  millones de personas, hasta  convencerlos que aun cuando no existen resultados,  los objetivos principales  que se trazan, algún día  se darán. Por tanto  el problema se resolverá.

Pero también lo ha llevado a creer que la gente no tiene dolor, oque debe recuperarse de este, porque es simplemente su aportación al país que se busca.

Así pues, este “líder” piensa que la gente debe agradecerle que les ofrezca migajas, mientras que miembros de su familia y amigos engordan sus cuentas bancarias con millones de pesos, Les hace entender que esto es parte del cambio prometido y que  ser pobres es lo mejor que a ellos les puede ocurrir.

Ocupa los recursos de todos para regalarlo y arrodillarse ante otros narcisistas, comprando su membresía en ese club, aun cuando esos recursos servirían mejor para los mexicanos en la compra de medicinas   o infraestructura  educativa que mucha falta hace.

Porque la gente debe conformarse con saber que su “líder” tiene un “poder moral” superior cualquier ley porque la Ley y el estado es él y quien se acerca a él queda limpio de toda culpa.

Haciéndonos recordar los tiempos de la dictadura perfecta donde, que tardamos varias décadas en desterrar, pero que ahora estamos en una delgada línea entre  construir otra nueva dictadura o cambiar el rumbo para  que prevalezca la democracia.