Por Víctor Barrera

Los profesores que pertenece a la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) resolvieron que continuaran con el paro de labores mientras no haya una solución a sus demandas de parte del gobierno federal.

Esto significa que se quedarán en las inmediaciones del Zócalo capitalino, realizarán marchas a puntos claves para desestabilizar a la Ciudad de México y otros puntos de la república mexicana.

Claudia Sheinbaum ha tomado una decisión y es ir directamente con los profesores, no con sus líderes, a preguntar lo que quieren ellos.

Pero esa decisión que tomo Sheinbaum Pardo, fue parte de lo que se aprobó en la reforma educativa en el gobierno de Enrqiue Peña Nieto. Pero que fue derogada por el de Macuspana más por interés político que pedagógico o beneficio a la sociedad. En la llamada contra reforma educativa.

Así ante la urgencia de ganar las elecciones, el de Macuspana ofreció echar a tras esta reforma educativa y devolver a los lideres sindicales el control clientelar de las plazas y los ascensos.

Esto provocó un daño directo a los profesores que observaron que desmantelar el Servicio Profesional Docente que se basaba en el mérito y no del compadrazgo regreso, lo que significo limite a sus aspiraciones a puestos directivos en las escuelas y también del sindicato que pertenecen.

El pago de AMLO a los líderes de la CNTE y del SNTE fue colocarse nuevamente en el Congreso Federal y locales, mientras que los miles de profesores nunca lograron observar mejoría, no solamente en sus salarios, sino también en la entrega de materiales para el trabajo educativo y el de sus familias.

Ahora que salen nuevamente los profesores, que son controlados por sus lideres, para exigir demandas que tuvieron que haber sido ya cubiertas durante el sexenio de AMLO, Claudia Sheinbaum no tiene a gente altamente preparada para cabildear una solución no solamente favorable para los profesores, sino para la sociedad completa.

Los actos de los profesores develaron que esta administración, la de Claudia Sheinbaum, se encuentra atrapada entre las promesas del líder moral de Morena, para alcanzar el poder y la debilidad presupuestal que enfrenta hoy actualmente el país. Esto hace casi imposible aceptar las exigencias de los líderes sindicales.

No se trata de reprimir a los profesores o solo señalar que no existen los recursos suficientes, cuando se puede echar mano de otras herramientas que pudieran dar una solución.

Pero la forma absurda que el gobierno anterior y este han tomado sobre la soberanía, ha impedido que entren capitales privados a ofrecer lo que el gobierno no puede hacer.

Porque la soberanía energética, que significa seguir echando dinero fresco a Pemex y descobijar otros sectores como el alimentario o salud hace más daño y estos no lograran resarcirse por varias décadas. Solo porque se sigue pensando que el control total de los energéticos corresponde al gobierno, para tomar de este lo suficiente no para aplicar en fortalecer los motores de desarrollo y crecimiento económico, sino para los bolsillos de funcionarios públicos.

Pemex está arrastrando a México a perder el grado de inversión y la CFE llego a su límite de generación de electricidad, porque no existen los recursos suficientes para aumentar su infraestructura en los términos que requiere toda la república. Pero mantener cerrado el sector energético no solo cuesta la entrada de capitales extranjeros privados, sino los recursos públicos que se mal gastan y no permiten el desarrollo de otros sectores.

Y aun cuando este gobierno ha reflexionado sobre esto, la forma tímida de actuar, por miedo al enojo del Mesías de Morena, no permite que los recursos privados fluyan en lo necesario.

Si el gobierno federal no toma acciones suficientes para atraer capitales en favor de México y no de los funcionarios públicos, la autollamada 4T podría empezar a desinflarse.

El temor a perder el poder ha hecho que esta 4T realice modificaciones constitucionales para centralizar todo el poder en uno solo. Algo que no es beneficio para nadie, porque la opacidad será siempre el caldo de cultivo para el desarrollo y crecimiento de la corrupción.

El gobierno actual tiene el problema de alcanzar mecanismos de superveniencia del país, Pero esto no se podrá hacer si no se corrigen los daños ocasionados desde la anterior administración federal. Es necesario corregir el camino, pero el miedo a romper con el Mesías es mayor y posiblemente seguiremos así el resto de esta administración.

Los ciudadanos tendremos que actuar y modificar la constitución del congreso federal y de los locales para evitar una mayoría aplastante que mucho daño ha hecho al país.

Porque si México tarda en salir de la situación actual el resultado será un país sin crecimientos mayores al 2 por ciento, gastos presupuestales más encaminados a mantener y no el desarrollo económico, político y social del país y por supuesto un México altamente endeudado.