Para el presidente de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), Luis Felipe Munguía Corella,existen las condiciones económicas necesarias para dar continuidad a los incrementos a las percepciones mínimas de los trabajadores, al argumentar que la productividad laboral en el país sí ha aumentado significativamente cuando se mide con la metodología adecuada.
El titular del organismo tripartito dijo que uno de los principales cuestionamientos del sector patronal y de analistas privados, quienes han sostenido históricamente que las alzas salariales si no van acompañadas de un aumento previo en la productividad laboral, generan presiones inflacionarias o inhiben la creación de empleo formal. Munguía explicó que el indicador tradicional utilizado para medir la productividad, que relaciona el Producto Interno Bruto (PIB) únicamente con el total de horas trabajadas o personas ocupadas, distorsiona la realidad del mercado de trabajo mexicano, al incluir sectores donde el valor agregado es bajo o altamente informal.
El funcionario detalló que, al ajustar el cálculo e integrar la eficiencia relativa del capital y la calidad del trabajo de manera desagregada por sectores productivos, la productividad laboral media en México ha registrado un avance sustancial durante los últimos años. «Si medimos bien la productividad laboral, esta se ha incrementado significativamente y rompe con el argumento de que en México no sube», sostuvo el presidente de la Conasami.
Con este diagnóstico, la presidencia de la Conasami busca sentar las bases metodológicas para respaldar la meta planteada para los próximos años, afianzar el denominado «segundo piso» de la recuperación salarial. Dicho plan prevé que el salario mínimo alcance a cubrir el equivalente a 2.5 canastas básicas (alimentaria y no alimentaria) para una persona trabajadora y un dependiente económico.
Desde el inicio de la política de recuperación en 2019, el salario mínimo general ha acumulado un incremento sustancial en términos reales, transitando de montos de recuperación fija (MIR) acompañados de porcentajes de ajuste para proteger el poder de compra sin generar distorsiones masivas en la contratación formal.
La recuperación del salario mínimo pasó de 88 pesos diarios en 2018 a 315 pesos en 2026 en la zona general, lo que representa una recuperación real del poder adquisitivo de 154 por ciento.
De acuerdo con el titular de la Conasami, mantener este ritmo de ajustes no solo es sostenible, sino técnicamente viable si se reconoce el aporte real de la mano de obra al crecimiento económico de las empresas. Con ello, la Conasami prevé entablar la mesa de negociación tripartita con las representaciones del sector obrero y empresarial con datos que justifican dar continuidad a la política salarial del país.
