Por Víctor Barrera
La calificadora Moodys presento recientemente un estudio elaborado por su vicepresidenta Roxana Muñoz, donde pone de manera clara la situación de Petróleos Mexicanos y señala que esta empresa sigue siendo un factor de riesgo para las finanzas públicas de México de no cambiar la forma en la cual se opera.
Entendemos que el objetivo de la 4T es que esta empresa del Estado deje de gastar en la compra de gasolinas y se ha dejado de aprovechar los incrementos de precios del petróleo derivado de los conflictos internacionales.
La 4T ha planteado que México debe dejar de importar gasolinas y combustibles para aprovechar la producción que tenemos para refinar nuestra propia gasolina. El problema es que sale más caro refinar en México que importar los derivados del petróleo.
El análisis de Moodys señala también que México ahora solo exporta el 30 por ciento de petróleo que se produce y el 70 por ciento lo utiliza para las refinerías, pero los números que muestra esta estrategia es un déficit de 5 mil millones de dólares.
Esto porque las refinerías mexicanas trabajan al 50 por ciento sumado esto a una baja eficiencia queda como resultado un costo muy alto de refinación.
En el Paquete Económico para 2027 presenta una partida económica para seguir apuntalando el financiamiento de Pemex, porque esta empresa no puede salir a buscar financiamiento derivado a que su calificación de grado de inversión está en muy abajo y el gobierno federal, como aval, es quien busca el financiamiento con la venta de bonos mexicanos.
Esto por supuesto aumenta el nivel de endeudamiento del país, porque aún no logramos alcanzar los crecimientos económicos que permitan al México destinar recursos económicos al pago de capital y solo se amortizan los intereses.
Es por esto que Moodys sigue insistiendo que Pemex sigue siendo un factor negativo para el crecimiento de México.
Y aunque recientemente se ha manifestado la posibilidad de que, entre más capital privado a Pemex, la proporción de beneficio para esos capitales es aún restringido, porque se mantiene el 54 por ciento de las acciones y ganancias para Pemex y el 46 para los privados y para una empresa que pierde mucho es muy difícil que existan inversionistas que quieran arriesgar sus capitales.
Otro punto en contra de Pemex es que, ante estas pérdidas reportadas, su deuda a proveedores sigue en aumento, es decir, muchos de sus proveedores siguen en espera de que se les paguen sus servicios prestados.
La única salida de Pemex es encontrar las áreas de oportunidad para ir disminuyendo el déficit que representa el querer refirmar muy caro.
Pero otro factor negativo ocasionado por la situación mundial es que, ante el incremento del precio del petróleo y la baja producción de refinación en México, se sigue mantenido niveles altos de importación de gasolinas y diésel, lo que hace que el gobierno federal debe aplicar subsidios en los precios de estos productos para evitar el incremento en el nivel de inflación.
Esto nos muestra que lo urgente es establecer una nueva estrategia para sanear las finanzas de Pemex, para mejorar su productividad y evitar que se sigan inyectando recursos públicos que pueden ser utilizados en otras áreas de oportunidad para México.
