En México, la atención a los adultos mayores queda limitada a la entrega de recursos económicos directos, que no logran cubrir las verdaderas necesidades de ese sector, principalmente en lo referente a los padecimientos mentales que conlleva el envejecimiento en condiciones de soledad y aislamiento social.
Según cifras del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM), en México hay unos 17 millones de habitantes en esta condición, y se estima que para 2050 ese sector ocupará 25 por ciento de la población total del país, de ellos, dos millones y medio integran hogares unipersonales, lo que incrementa el riesgo de aislamiento social involuntario, soledad y deterioro físico y mental.
Lo anterior explica la urgencia de contar con políticas públicas de atención integral que rebasen la asistencia económica directa, con modelos transversales de atención médica especializada, cuidados y acompañamiento comunitario.
En ese sentido, la Diputada Federal, Mónica Sandoval impulsa una iniciativa para modificar la Ley General de Salud, para implementar mecanismos de detección y atención de los efectos negativos que provoca la soledad no deseada y el aislamiento social de personas adultas mayores.
El marco jurídico internacional en la materia ha evolucionado de una visión asistencial e invisibilizadora, a un modelo centrado en la dignidad, la autonomía y el desarrollo integral. En el caso mexicano, el Estado ratificó la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores 2015, y en el Artículo 1° de la Constitución Política se consagra la obligación de reconocer y garantizar el ejercicio de sus derechos en condiciones de igualdad.
Por otro lado, si bien las pensiones económicas no contributivas entregadas de manera directa a raíz de una modificación constitucional han logrado contener la pobreza, no obstante, la política pública de salud resulta insuficiente si sólo se sostiene en la dispersión de recursos sin articularse con mecanismos de seguridad social, acceso efectivo a servicios y un sistema integral de cuidados.
Según diversos estudios, la vulnerabilidad de la salud mental de los adultos mayores se condiciona, en buena medida, por la percepción de soledad y el aislamiento social con efectos negativos en las reservas fisiológicas y la capacidad biológica derivados en trastornos depresivos severos, que a su vez constituyen un serio problema de salud pública hasta ahora invisibilizado.
Se estima que más de 3 millones de personas adultas padecen depresión con cuadros severos en al menos uno de cada cien casos, pero la tendencia va en incremento, durante los primeros siete meses de 2024 se reportó un incremento superior al 16 por ciento en la Ciudad de México.
Por otro lado, entre la juventud mexicana cada vez es más popular la negativa a engendrar descendencia, lo que a su vez representa un crecimiento sostenido de población mayor, este fenómeno demográfico obliga a replantear la visión limitada de las políticas públicas centradas en el asistencialismo económico y generar un modelo de atención integral que reconozca la complejidad del proceso de envejecimiento.
