Por Víctor Barrera

México logro nueva marca de exportación y esto debería ser motivo para señalar que vamos en el camino correcto. Sin embargo, la realidad es otra y no es la esperada

Cuando se habla de exportación por miles de millones de dólares, uno esperaría que México tuviera un mercado interno fortalecido, que el número de empresas instaladas en el país fuera en crecimiento y que por supuesto la economía de las familias fuera muchos más sostenible y no precaria.

Ayer mismo toque el tema del desempleo que muestra una cara de la realidad. Porque muchas personas carecen de un trabajo bien remunerado y ni siquiera el mercado laboral informal puede insertarlos debido a la enorme demanda existente.

Entonces la pregunta es, porque si existe niveles altos de desempleo, México sigue registrando niveles altos de exportación, la respuesta es sencilla. Las grandes empresas norteamericanas, chinas, coreanas, japonesas, alemanas y de otras nacionalidades se instalaron hace varios años en nuestro país para ensamblar sus productos que son exportados para luego poner la etiqueta de estas grandes empresas en su país de origen.

Esta manufactura crea un número de empleos, pero no los suficientes para que muchos mexicanos puedan contar con un empleo permanente. Es decir, las empresas manufactureras elevan y disminuyen el número de trabajadores de acuerdo a las necesidades de las grandes empresas. Estas empresas cumplen con su compromiso de producción y pagan los sueldos necesarios, pero nada más. Las grandes ganancias se centran en sus países de origen dejando a México solo con los empleos temporales.

Esto nos muestra que a México aún le hace falta una política industrial que apoye el desarrollo de este sector creando productos verdaderamente mexicanos, con un 80 o hasta 90 por ciento de componentes nacionales y el resto de los componentes que no se originan en el país, es decir de importación.

Se hablo de lo Hecho en México, como marca del país, pero no existe esa estrategia que haga que las empresas mexicanas se desarrollen. Porque para los gobiernos estatales es mucho mejor presumir que se instaló una planta productiva de una empresa norteamericana, asiática o europea que una nacional. Pero estas empresas solo ofrecen trabajo de manufactura y no ofrecen el desarrollo de la industria nacional.

Pero cuando se habla de exportación se presumen los niveles altos, pero en realidad lo que aporta México es mano de obra con un salario poco elevado, pero nada más.

Es aquí donde debemos observar que significan las exportaciones en el país, y donde queda todo ese dinero.

En la Secretaría de Economía, desde hace varios años se carece de una política industrial, porque se han conformado en que nuestro país solo sea manufacturero. Pero existen mexicanos que, si buscan el desarrollo de la ciencia y la tecnología, pero ante el escaso apoyo financiero y de desarrollo del gobierno federal, muchos de estos proyectos quedan en eso.

No es malo que México manufacture, el problema es que se estanque en ese proceso. Que no se busquen soluciones para que nuestra industria sea reconocida a nivel internacional y no solo por ser un país de mano de obra accesible. Las autoridades deben pensar más en esto. El objetivo de los próximos años debe ser que México exporta grandes cantidades de productos realizados con componentes en su mayoría mexicanos, y que solo un porcentaje pequeño de importación.