En México, 58.3 millones de personas requieren algún tipo de cuidado, ya sea por encontrarse en la primera infancia, vivir con alguna discapacidad o limitación, presentar una enfermedad o formar parte de la población adulta mayor. Al mismo tiempo, 31.7 millones de personas de 15 años y más brindan cuidados a integrantes de su hogar o de otros hogares, y de ellas, tres de cada cuatro son mujeres.
Estas cifras, de acuerdo con el INEGI, evidencian una realidad contundente: el sistema de cuidados en el país descansa sobre una distribución profundamente desigual, sostenida por estereotipos de género que asignan a las mujeres la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados, generalmente sin reconocimiento ni remuneración.
Frente a este panorama, la coordinadora del Grupo Parlamentario de Movimiento Ciudadano, Ivonne Ortega Pacheco, presentó una iniciativa para incorporar de manera expresa el reconocimiento del trabajo de cuidados y de las personas cuidadoras en la Ley General de Desarrollo Social.
La propuesta busca que la Política Nacional de Desarrollo Social integre el enfoque de cuidados como un eje transversal en el diseño, implementación y evaluación de programas, acciones y políticas públicas, con el fin de garantizar de manera más efectiva el ejercicio de los derechos sociales.
“El cuidado sostiene la vida y la economía, pero sigue siendo invisible para las políticas públicas. Es momento de reconocerlo y actuar en consecuencia”, señaló la legisladora.
La iniciativa pretende avanzar hacia una política social más sensible a las desigualdades que genera la actual organización de los cuidados, promover la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, y fortalecer la protección de los grupos que requieren apoyos para ejercer plenamente sus derechos.
Asimismo, sienta bases normativas para transitar, de manera gradual y dentro del marco constitucional vigente, hacia un modelo de desarrollo social que reconozca el valor económico, social y humano del cuidado como un pilar del bienestar colectivo.
El texto de la propuesta retoma también los estándares internacionales. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha señalado que el trabajo de cuidados comprende tanto actividades remuneradas como no remuneradas, y que ambas forman parte del mundo del trabajo al generar valor social y económico, aunque este último no siempre sea reconocido por los mercados ni reflejado en los indicadores tradicionales.
“Mientras esta carga siga recayendo de manera desproporcionada en las mujeres, millones verán limitadas sus oportunidades para estudiar, trabajar, participar en la vida pública o desarrollar sus proyectos personales en igualdad de condiciones”, advirtió Ortega Pacheco.
