Por Víctor Barrera

Empiezan a recaudarse las cifras para saber, en algunas semanas, si la Copa Mundial de Fútbol 2026 en realidad dejó resultados positivos para México, pero lo más importante es si estos resultados pueden ser también para las familias mexicanas.

De acuerdo a lo pronosticado, el número de turistas extranjeros que se esperaba fueran de alrededor de 5 millones de personas se quedó corta y solo llegaron al país 3.5 millones de ellas. Esto por supuesto echa a bajo las cifras esperadas de hospedaje y alimentación.

En cuanto a la economía doméstica, las familias mexicanas tendrán que esperar a que les empiecen a llegar sus estados de cuenta para conocer de que tamaño es el boquete económico. Mientras que las instituciones bancarias deberán esperar que el boquete de la economía familiar no sea tan grande para que puedan hacer frente al pago de sus adeudos.

Hace algunas semanas, se encendió el foco amarillo en las instituciones bancarias que reportaban una cartera vencida bastante elevada, que posiblemente se elevará en las próximas semanas y se tendrá que establecer una estrategia de recuperación de la misma.

Al término de la Copa Mundial 2026, no será Lionel Messi el único que derrame lágrimas, sino también cientos de familias que utilizaron sus créditos bancarios o recursos presupuestales familiares para cubrir los pequeños gastos que permitieran disfrutar el mundial “como se debe”.

Estos gastos que van desde la compra de botanas y bebidas hasta la de pantallas, o boletos para asistir a los estadios, pasando por supuesto de las camisetas y demás souvenirs de la selección mexicana.

En cuanto al sector comercial, este tendrá que realizar sus cuentas para ver si la inversión inyectada logra alcanzar a dar frutos o simplemente mantener “tablas” las cuentas de los negocios.

Y es que antes de dar inicio a la Copa Mundial, y durante las semanas que duro este evento, el flujo monetario de muchos hogares mexicanos se concentró en el evento.

Esto elevo el consumo de muchos productos, algunos no estaban en el presupuesto y algunos otros fueron duplicados en sus compras para poder cubrir las necesidades de los hogares mexicanos.

Algunos se dejaron llevar por el furor de la Copa Mundial y compraron objetos que ya tenían en sus casas, pero “para mirar bien el mundial” realizaron esas nuevas compras. En algunos otros hogares que fueron centros de reunión, aumento al doble o triple la compra de productos del hogar, como jabón, papel higiénico, servilletas y algunos otros para evitar se escasez ante el incremento de personas que asistió a esos hogares.

Estos gastos “extraordinario”, que son el motor del consumo interno presentarán en los próximos días la cruda macroeconomía nacional, reflejada en estados de cuenta y prestamos conseguidos para “cubrir esas necesidades”.

Y es que, en una economía estancada, como la nuestra, donde la creación de empleos ha sido difícil y los empleos existentes en la informalidad no ofrecen salarios suficientes para hacer frente a esos “gastos extraordinarios” echar mano de los créditos de tarjetas bancarias fue lo más común.

Ahora será cuestión de reacomodar nuevamente el presupuesto del hogar para evitar caer en morosidad. Mientras que las instituciones bancarias deberán crear estrategias que permitan recuperar los créditos para que no aumente la cartera vencida.

Se dio el silbatazo final de la Copa Mundial 2026, y empieza el juego para equilibrar los presupuestos personales y familiares.