Irán tomará de inmediato medidas para reabrir el estrecho de Ormuz una vez que se firme un acuerdo provisional con Estados Unidos para poner fin a la guerra y se le permita vender su petróleo sin restricciones, según copias filtradas de un acuerdo interino que, según funcionarios, coinciden en líneas generales con el documento.

El acuerdo, que está previsto que se firme formalmente en una ceremonia en Suiza el viernes, también contempla que Irán reciba al menos 300.000 millones de dólares para reconstruir después de la guerra y dice que Estados Unidos trabajaría para poner fin a todas las sanciones estadounidenses y de Naciones Unidas impuestas a Teherán si se alcanza un acuerdo final que aborde el programa nuclear iraní.

Estados Unidos e Israel fueron a la guerra el 28 de febrero en parte para impedir que Irán obtuviera alguna vez un arma nuclear, aunque los objetivos del presidente estadounidense Donald Trump en el conflicto han cambiado varias veces. El acuerdo preliminar detiene la guerra antes de que se alcance ese objetivo, y en su lugar abre un periodo de dos meses para negociaciones nucleares. También parece ofrecer a Irán varios beneficios por adelantado mientras obtiene poco a cambio.

El acuerdo de Estados Unidos para permitir de inmediato que Irán venda su petróleo libremente y la oferta de levantar eventualmente todas las sanciones, por ejemplo, representan concesiones importantes que superan los términos del acuerdo nuclear de Irán de 2015 con las potencias mundiales, del cual el presidente estadounidense Donald Trump retiró unilateralmente a Estados Unidos en su primer mandato, al declararlo el “peor acuerdo de la historia”.

Es probable que el acuerdo despierte fuertes objeciones en Washington —y parece ser un gran revés para el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien está recibiendo duras críticas en su país a medida que surgen los detalles.

Gran parte del acuerdo restablecería el statu quo anterior a la guerra, incluido el fin de las hostilidades, la reanudación de las negociaciones entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho, que es un paso crucial para el petróleo y el gas natural del mundo y cuyo cierre creó una crisis energética histórica.

El acuerdo incluye el fin de los combates en Líbano entre Israel y el grupo político y militar Hezbollah, respaldado por Irán. Esa es una de las partes más delicadas del acuerdo porque Israel ha sostenido que seguirá defendiéndose y ocupando vastas franjas de Líbano. Irán ha dicho que, en virtud del acuerdo, Israel debe retirarse, aunque las versiones filtradas no mencionan ninguna retirada.

Una persona informada sobre el memorando de entendimiento después de que se firmó y otra que vio una copia antes dijeron que coincidía en gran medida con el texto de lo publicado por la cadena Al Arabiya, de propiedad saudí, que reportó detalles del acuerdo el martes. Ambas personas hablaron bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad de las conversaciones.

Otros dos funcionarios en Oriente Medio, que hablaron bajo condición de anonimato por la misma razón, también señalaron que las versiones publicadas por Al Arabiya y Bloomberg coincidían en términos generales con el acuerdo final.

La Casa Blanca y otros funcionarios estadounidenses no han publicado los términos y no respondieron de inmediato a las preguntas. Sin embargo, el director de comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, escribió en internet el miércoles después de que CNN publicara una versión filtrada del acuerdo que “no refleja el lenguaje del acuerdo real”, sin dar más detalles.

Irán tampoco ha publicado una versión oficial del acuerdo. La agencia semioficial iraní Tasnim, cercana a su Guardia Revolucionaria, un importante cuerpo paramilitar, afirmó el miércoles que a la versión de Bloomberg le faltaban fragmentos, sin ofrecer un recuento completo.

Trump ha citado objetivos cambiantes para la guerra, incluido en ocasiones prometer que pondría fin a los programas nuclear y de misiles de Irán y a su apoyo a Hezbollah y otros grupos aliados en la región. También sugirió que podría conducir al derrocamiento del gobierno iraní.

El acuerdo interino no alcanza ninguno de esos objetivos, pero Trump lo elogió el miércoles.

“Nadie sabe qué es, pero es muy fuerte”, dijo Trump en Francia, donde asiste a una cumbre del Grupo de los Siete.

Pero también dejó abierta la puerta a abandonarlo: “Es un memorando de entendimiento y si no me gusta, volveremos a dispararles, a lanzar bombas”.

Algunas concesiones a Irán —como el levantamiento total de sanciones y la liberación de activos congelados— ocurrirían gradualmente y estarían vinculadas al avance en las conversaciones nucleares, según funcionarios de Pakistán, un mediador clave. Expusieron algunos de los principales puntos del acuerdo bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad del asunto.

Pero, mientras tanto, Estados Unidos emitirá de inmediato exenciones para las ventas de petróleo iraní. Se cree que el principal comprador de petróleo de Irán, China, ha comprado a precios por debajo del mercado debido a su disposición a ignorar las sanciones.

Conceder exenciones petroleras directamente al inicio de las conversaciones de 60 días priva a Estados Unidos de un importante punto de presión sobre Irán. Sólo al concluir el acuerdo general en 2015 se levantaron esas sanciones.

El acuerdo interino también abre la puerta a poner fin a todas las sanciones que Irán enfrenta por parte de Estados Unidos y en la ONU —aunque indica que el calendario para ello se definirá más adelante—. Aun así, eso va mucho más allá del acuerdo de 2015, que solo levantó algunas sanciones a cambio de que Irán redujera drásticamente su enriquecimiento y sus reservas de uranio.

El acuerdo también proporcionaría a Irán al menos 300.000 millones de dólares para reconstruir tras una intensa campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel: una cifra extraordinaria y otro gran beneficio para Irán. Eso también parece depender del avance de nuevas negociaciones.

El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha dicho que las naciones árabes del Golfo aportarían esa cantidad como inversiones en Irán. Trump reiteró el miércoles que Estados Unidos no contribuiría y dijo que dependía de otros países si querían invertir.

El acuerdo supone una gran victoria para la economía mundial: la reapertura del estrecho de Ormuz, la estrecha boca del golfo Pérsico por la que antes de la guerra pasaba una quinta parte de todo el petróleo y el gas natural comercializados. Desde que comenzó el conflicto, los ataques iraníes contra el transporte marítimo y la amenaza a los buques cerraron de hecho el estrecho.

El cierre del estrecho elevó los precios de la energía en todo el mundo y encareció muchos productos básicos, incluida la comida. Irán dejó salir a algunos buques que pagaron peajes, algo nunca hecho antes en el estrecho, que se encuentra en aguas territoriales de Irán y Omán y desde hace tiempo se ha considerado una vía marítima internacional. Posteriormente, Estados Unidos brindó apoyo militar para sacar a otros petroleros, pero el tráfico por el estrecho no se acercó a los niveles previos a la guerra.

El acuerdo exige que Estados Unidos levante un bloqueo impuesto a los puertos iraníes y que el estrecho vuelva a sus niveles de tráfico anteriores a la guerra en 30 días, al tiempo que reconoce que aún puede haber minas iraníes en sus aguas que deben ser destruidas.

El acuerdo interino fija una ventana de 60 días, que puede ampliarse, para negociar la limitación del programa nuclear de Irán, tema que se ha tratado en múltiples rondas de conversaciones durante el segundo gobierno de Trump sin éxito. Estados Unidos promete no hacer amenazas de acción militar en virtud del acuerdo actual después de que dos rondas de conversaciones fueran interrumpidas por ataques.

Irán sostiene que su programa nuclear es pacífico, aunque tiene suficiente uranio altamente enriquecido como para construir múltiples bombas atómicas, si decidiera hacerlo, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.

En el acuerdo interino, Irán reitera que nunca producirá armas nucleares, una promesa que también hizo en el acuerdo nuclear de 2015.