A fin de robustecer la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, y de la Ley Federal del Trabajo, la diputada Adriana Belinda Quiroz Gallegos, integrante del Grupo Parlamentario de Morena, suscribió una iniciativa ante la Comisión Permanente, en materia de erradicación de la discriminación laboral por razón de edad y fomento a la inclusión intergeneracional.
La legisladora federal refirió que actualmente, el mercado laboral presenta una barrera invisible pero infranqueable: el límite de edad para la contratación. En ese sentido, expresó que es común observar vacantes que restringen el acceso a personas mayores de 35 o 40 años, bajo el prejuicio infundado de que han perdido dinamismo o que su actualización tecnológica es deficiente.
Señaló que esta práctica no sólo es discriminatoria, “sino que ignora la realidad demográfica de una población que se mantiene activa y saludable por mucho más tiempo” Por lo que esta propuesta, “busca erradicar la discriminación laboral por edad, un fenómeno conocido como edadismo, que afecta la estabilidad económica de miles de personas en plenitud de sus capacidades”, expuso.
Al respecto, detalló que el término edadismo corresponde a un conjunto de prejuicios y estereotipos por razón de edad. Siendo la construcción social que permite la reproducción de prácticas sectarias hacia un estrato de la población considerado “vulnerable” o “improductivo” y que, de acuerdo con los datos de una encuesta realizada en 2022 por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la mayoría de las personas mayores de 40 años enfrentan dificultades para encontrar empleos.
Quiroz Gallegos aseguró que esta práctica ha sido llevada a cabo durante años; ya que es una situación que aqueja a la clase trabajadora del mundo entero y que encuentra reflejadas sus repercusiones y diversas vertientes.
En ese contexto, destacó el artículo publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el cual expone los efectos que el edadismo tiene en la autopercepción de las personas mayores referente a su rol dentro de la sociedad, afectando, no sólo en un sentido económico si no psicológico y generando un grave impacto en su bienestar emocional.
A este respecto, argumentó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en su informe sobre el edadismo en 20214 que de 44 estudios realizados 42 (96 por ciento), reflejaban que el edadismo tenía repercusiones en la salud mental; ya que, en 16 de esos estudios, el edadismo se asoció con la aparición de depresión, es decir, el aumento de los síntomas depresivos a través del tiempo culminando en depresión de por vida.
“El problema del edadismo corresponde a causas estructurales, las cuales, son las mismas que alimentan la reproducción de las ignominias del sistema, que provocan la sectarización de los adultos mayores pero que tienen efecto en la población en general”, advirtió la diputada por Nuevo León.
En ese sentido, dijo, se encuentra en el edadismo uno de los mayores causantes de la precarización de los sueldos y las condiciones laborales indignas de las y los jóvenes trabajadores, “pues uno de los mayores causantes de estas prácticas es el menor sueldo que se le puede ofrecer a los jóvenes por realizar las mismas tareas que realizaría el adulto, pero que demandarían un mayor sueldo para éste”.
Toda vez que, indicó, el edadismo no afecta de manera uniforme. Existe una penalización doble para las mujeres, quienes enfrentan el fenómeno de la “invisibilidad prematura”. Mientras que, en los hombres en su mayoría, la experiencia suele asociarse con autoridad hasta edades más avanzadas.
La legisladora federal retomó que, aunque en la Ley Federal del Trabajo sí se hace mención de la discriminación por edad, (Discriminación: para los efectos de esta ley se entenderá por discriminación (…) tenga por objeto o resultado obstaculizar, restringir, impedir goce o ejercicio de los derechos humanos y libertades, cuando se base en uno o más de los siguientes motivos: el origen étnico, el color de piel, el sexo, el género, la edad), “aún no es un rasgo en el que se haya implementado el suficiente enfoque y que por lo tanto esa ambigüedad en la ley sigue permitiendo la cotidianidad de dichas prácticas”, expresó.
Por lo que esta reforma busca que a través de la identificación del edadismo como acto de discriminación, no sólo se concientice la población sobre las afectaciones que esta práctica tiene sobre aquellos que se ven directamente afectados, “sino que representa un gran salto hacia adelante en la misión que el humanismo mexicano tiene por equilibrar y mejorar las condiciones para la población en general, permitiendo que todos puedan aspirar a empleos con condiciones y salarios dignos que permitan el desarrollo económico y con ello el progreso del pueblo a través del bienestar social”, apuntó.
