Por Víctor Barrera

Es cierto que México es el país que mayor número de Tratados, alianzas y acuerdos comerciales ha firmado en el mundo. Sin embargo, de poco han servido porque más del 80 por ciento de las exportaciones que se realizan de México van hacia Estados Unidos. Esto es revelado por las cifras, que colocan al país como el principal socio comercial con nuestros vecinos del norte.

Estas cifras también muestran que difícilmente podrían cambar las relaciones comerciales y aun cuando se firme el acuerdo con la Unión Europea, los ingresos derivados de las exportaciones seguirán siendo mayoritariamente con Estados Unidos y por ello debe cuidarse esta relación.

La narrativa de Claudia Sheinbaun de pedir pruebas suficientes para extraditar a Rubén Rocha Moya, le permite iniciar el análisis interno de su partido para saber y reconocer en su caso, a quienes si tienen una relación directa con las organizaciones criminales del narcotráfico y con ello se han beneficiado.

Debemos destacar que este problema no es nuevo y que algunos políticos del PRI y PAN también fueron beneficiados por estos grupos criminales. Pero se insiste en hablar de Morena porque este movimiento es quien en los últimos años ha mantenido el poder en México, y por supuesto algunos de sus militantes realizaron alguna negociación con los grupos criminales.

Varios estados de la república tienen municipios cooptados por estos grupos criminales y sería imposible dejar de pensar que esto deriva de alguna presión o por concesión de algunos gobernadores. Al grado que se señala que una tercera parte del territorio del país son administrados por los grupos criminales.

La lógica nos lleva a pensar que el narcotráfico si ha entrado en la política en buena parte del país. Si esto no lo sabe Claudia Sheinbaum o no se lo ha informado la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, entonces estamos frente a un problema mayor.

Por ello es importante que desde Palacio Nacional se ordene las investigaciones para conocer la situación de muchos municipios y comunidades que lamentablemente están bajo el yugo de los grupos criminales. De seguir alimentando un distanciamiento a esta situación los resultados podrían ser de mayor impacto, no solo para los partidos políticos sino para el gobierno federal y por supuesto para nuestro país.

Por ello es necesario asumir que la relación de la política y el narcotráfico es lo que ha permitido que los cárteles se muevan como lo hacen. Y comenzar la depuración desde lo interno y no esperar la multicitada lista que podrían llevar a la presidenta y a su gobierno a una situación inédita. Esto puede colocar a la sociedad mexicana en un escenario de alto riesgo.

Hemos visto como estos grupos de criminales al sentirse amenazados van en contra de la población civil, y permitir que los enfrentamientos entre organizaciones distintas del narcotráfico sigan sucediendo aumenta el peligro a la población.

Repito el problema del narcotráfico cobijado por autoridades de sus tres órdenes de gobierno no es nuevo, pero es necesario empezar a combatirlo desde esos puntos para sancionar a quienes antes y ahora han incurrido en este delito.

Porque el asunto no es creer que no existe esta relación. El punto está en conocer de que tamaño son las cosas con la 4T en el poder. Qué tanto es lo que el partido y sus estrategias para ganar elecciones y la gobernabilidad han sido moneda de cambio para algunos políticos.

La lógica nos lleva a pensar que el escenario actual del país donde el narcotráfico se muestra en un papel prioritario en todos los sentidos derivado de la cercanía con algunos miembros de la clase política nos ha puesto como sociedad en un escenario riesgoso que debe combatirse y no solaparse.