Cuba, sometida a un bloqueo petrolero por parte de Washington, comienza a restablecer el suministro eléctrico tras un nuevo apagón masivo este jueves, pero la situación sigue siendo crítica ya que la isla no dispone de reservas de diésel ni de fueloil.

Los cubanos ya no ocultan su exasperación ante los interminables cortes de luz, lo que llevó al gobierno a aceptar el jueves examinar una propuesta de ayuda estadounidense de 100 millones de dólares.

Cuba, sometida a un bloqueo petrolero por parte de Washington, comienza a restablecer el suministro eléctrico tras un nuevo apagón masivo este jueves, pero la situación sigue siendo crítica ya que la isla no dispone de reservas de diésel ni de fueloil.

Los cubanos ya no ocultan su exasperación ante los interminables cortes de luz, lo que llevó al gobierno a aceptar el jueves examinar una propuesta de ayuda estadounidense de 100 millones de dólares.

La situación, ya crítica en los últimos días, empeoró aún más el jueves por la mañana, con la desconexión de la red eléctrica en siete de las 15 provincias. Al mediodía, aun tres provincias permanecían desconectadas del sistema eléctrico nacional, según las autoridades.

La empresa eléctrica anunció además el jueves que la central termoeléctrica Antonio Guiteras, a unos 100 kilómetros al este de La Habana y la más importante del país, se desconectó de la red debido a un «salidero en la caldera».

Las reparaciones podrían demorar varios días, según las autoridades.

Los apagones repetidos provocaron tensiones sociales en la noche del miércoles al jueves en La Habana. Los habitantes manifestaron su exasperación ante cortes que pueden durar más de veinte horas, o incluso más.

Residentes de varios barrios de la capital golpearon cacerolas para expresar su cansancio, según testimonios recogidos por la AFP. «¡Pongan la luz!», gritaban los habitantes de Playa, un barrio al oeste de la capital.

Ante la grave crisis energética que enfrenta, el gobierno cubano se declaró «dispuesto» a examinar la propuesta de ayuda financiera de Washington.

Aunque consideró que dicha ayuda, si cumple las «prácticas universalmente reconocidas» para la ayuda humanitaria, no encontrará «obstáculos» por parte del gobierno cubano, el presidente Miguel Díaz-Canel estimó que un levantamiento del «bloqueo» impuesto por Estados Unidos sería «un modo más fácil» de auxiliar a la isla.

«Podría aliviarse el daño de un modo más fácil y expedito con el levantamiento o alivio del bloqueo, pues se conoce que la situación humanitaria es fríamente calculada e inducida» por Washington, escribió Díaz-Canel en X.

El miércoles, Estados Unidos reiteró una oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria, con la condición de que sea distribuida por la Iglesia católica, sin pasar por el gobierno comunista.

«El gobierno cubano no tiene como práctica rechazar ayuda extranjera que se ofrece de buena fe y con fines genuinos de cooperación», reaccionó este jueves el jefe de la diplomacia cubana, Bruno Rodríguez, subrayando al mismo tiempo «la incongruencia de la aparente generosidad de parte de quien somete al pueblo cubano a un castigo colectivo».

La isla, sometida a un embargo económico desde 1962, enfrenta una profunda crisis energética desde mediados de 2024, agravada por el bloqueo petrolero impuesto por Washington desde comienzos de este año.

Desde finales de enero, solo un petrolero ruso cargado con 100,000 toneladas de crudo ha sido autorizado a atracar en Cuba.

La Habana acusa a Washington de ser responsable de la situación crítica del sistema eléctrico, mientras que Estados Unidos considera que la crisis energética cubana se debe a una mala gestión económica interna.

Marco Rubio, nacido de padres cubanos y férreo crítico del gobierno de La Habana, declaró el miércoles por la noche que los dirigentes cubanos deben cambiar.

«Es una economía arruinada y disfuncional, y es imposible cambiarla. Ojalá fuera de otro modo», declaró en la cadena Fox News.