Por Víctor Barrera

En los partidos políticos empiezan a mover las personas  para pedir sean tomadas en cuenta en uno de los puestos públicos que estarán en juego en 2027. Individual y en grupo, las personas buscan a través de los institutos políticos que los arropan llegar a consolidar sus sueños, sin antes trabajar para convencer a la gente que son ellos los indicados para los puestos públicos.

Son 17 la gobernaturas en juego y en cada partido político habrá entre uno a tres candidatos, pero todos ellos quieren ser gobernadores de sus estados pensando en el derecho que tienen y no en lo trabajado a lo largo de su carrera política para demostrar que tiene la experiencia y capacidad de administrar los recursos de su tierra.

Algunos de los personajes son prácticamente nuevos en la política y sus experiencia no va más allá de 9 años dentro de ella. Pero se sienten con la capacidad de asumir el poder Ejecutivo estatal.

Otros llevan más de 15 años en la política y también se sienten con la experiencia suficiente para asumir el puesto, pero nadie se ha puesto a pensar que a lo largo de los últimos 26 años sus estados natales nada o poco han avanzado derivado de las decisiones de los partidos políticos que han manejado al poder legislativo como el termómetro del poder y no como los representantes populares que deberán ser.

No se han puesto a pensar que, la gente ya no quiere escuchar promesas, sino ver resultados y la mayoría de los políticos en México solo hacen promesas que nunca cumplen. Sea por el desconocimiento al puesto que asumirán o con toda la intención, porque saben que no podrán dar solución a los problemas.

México a nivel general, en los últimos siete años, ha perdido el dinamismo del crecimiento que en los primeros años de este siglo se había alcanzado, que era un promedio de 2 por ciento, que tampoco era bueno pero los gobiernos del PAN y PRI permitían que la movilidad social apareciera.

En los últimos siete años, este crecimiento, mediocre como fue calificado por el mesías de Macuspana, se redujo a un promedio no mayor al  0.9 por ciento, lo que solo ha dejado que se incrementen los problemas persistentes en el país.

La violencia sigue estando en niveles altos y cada 7 de 10 mexicanos perciben esta inseguridad. Si a esto sumamos que el nivel de empleo en México viene bajando y las informalidad va en aumento, se señala que más de 54 por ciento de la población, que esta en edad de laborar lo realiza a través del mercado informal, lo que impide que tengan seguridad social. Esto implica que más de la mitad de los mexicanos deben pagar para obtener no solo atención medica sino también medicamentos, generando pobreza.

Y es que las mala decisiones, tomadas en los últimos años han estancado a la economía nacional y peor aun han absorbido muchos recursos públicos que pudieron haberse utilizado para el mejoramiento de la infraestructura nacional. Para otorgar  mejores  servicios como la energía eléctrica, agua potable, seguridad pública y sobre todo el mantenimiento de una infraestructura carretera, que  ante la falta de mantenimiento se ha convertido en otro problema a resolver.

Se hicieron obras, que se pensaron serian la solución a los problemas de México, pero estas  no fueron diseñadas para el beneficio de la mayoría de la gente, sino solo para atender los caprichos de una sola persona y los resultados son visibles, un Tren Maya que en muchos tramos presenta  ya deterioro  y  hundimientos, un AIFA que por más que se quiera hacer creer que es el aeropuerto que necesitaba el país, sigue siendo insuficiente. Una refinería que solo ha demostrado su mala planeación, construcción y mantenimiento.

Se gastaron miles de millones de pesos que se tenían en fondos para hacer frente a desastres naturales, que no se aplicaron  en los más recientes y la población que ha sufrido esos desastres tiene que encontrar la solución por si solos y esperar que el tiempo solvente los problemas.

Estos solo son una parte de los problemas que se viven en el país. Si vamos estado por estado y sobre todo en los 17 estados donde se realizarán los comicios para elegir nuevo gobernador, los problemas se a crecentan y la gente ya no quiere promesas quiere soluciones prácticas.

Pero los políticos siguen pensando que con solo salir sonriendo en videos o señalar que se aprobaron leyes, pueden captar el voto ciudadano.

El ciudadano aun tiene una herramienta poderosa para erradicar a esos políticos que prometen y no cumplen y es el voto. Ahora solo es cuestión que la ciudadanía verdaderamente piense bien su voto, mire su entorno y se pregunte si quere seguir viviendo en este o quiere que se mejore.