De la ópera a la cumbia, y de ahí en fusión, la noche de este sábado hubo música inesperada en el Zócalo capitalino liderado por el tenor Andrea Bocelli, quien reunió a poco más de 130 mil personas en el zócalo, según datos del gobierno capitalino.

Los 30 años del disco ‘Romanza’ del tenor italiano, mismo que lo hiciera famoso a nivel internacional, hicieron eco en la plaza mayor la noche de este sábado.

El recital que forma parte del tour mundial de Bocelli comenzó a las 19:30 horas con fragmentos de ópera como La donna è mobile (Rigoletto), Brindis/La Traviata, Carmen, El Toreador, Madama Butterfly, La Rondine (Bebo al tuo fresco sorriso), La vedova allegra, Au found de temple saint (de Les Pêcheurs de perles), y un fragmento de Carmina Burana, entre otras.

La soprano Larisa Martínez lució en diversos momentos en el escenario a dueto con Bocelli, al igual que invitados a lo largo de la noche como el barítono Juan Carlos Heredia, la vocalista Pia Toscano, la solista en el violín Rusanda Panfili, y los bailarines Brittani OConnor, Paul Barris, Angelica Cismondo y Francesco Acosta. 

La música corrió a cargo de la Sinfónica de Minería y Carlo Bernini como director.

Tres pantallas de alta definición en el escenario principal y cinco más en vertical, distribuidas a los costados y centro de la plaza mayor fueron parte de la alta producción del concierto.

Los audiovisuales jugaron un elemento importante de transición entre temas, con pasajes del mar mediterraneo, teatros y al aire libre, para contar en algún momento la historia musical de Bocelli.

En impecable traje de gala con saco azul, y luego en un segundo y tercer cambio en negro y vino, respectivamente, Bocelli lució en todo momento en el escenario. 

Cerca de las 8:20 de la noche, y luego de dos temas con presentaciones escénicas de danzón, contemporáneo y hasta mambo, salieron sin previo aviso Los Ángeles Azules acompañados de Ximena Sariñana como invitada especial. 

El tema «Mis sentimientos» fue coreado y bailado por los presentes en el Zócalo. Después Sariñana cantó «What a wonderful World» para la cual Bocelli se unió tocando la flauta en escena, un momento que causó furor entre el público. 

Y en seguida la sorpresa de la noche: «Vivo por ella» con Bocelli en la voz, pero en versión cumbia con los originarios de Iztapalapa.

Los Ángeles de despidieron entre fuegos artificiales, y vinieron dos temas más con Bocelli como solista en el escenario para despedir la noche.

Al final salieron todos los artistas para agradecer al público mexicano. Entre aplausos Bocelli sonrió y se despidió al filo de la tarima. 

La salida de los miles de asistentes del zócalo tomó entre 30 y 40 minutos, por momentos con «cuellos de botella» humanos para llegar a avenidas como 20 de noviembre o Madero.