En un entorno marcado por afectaciones a las cadenas de suministro globales y presiones externas derivadas del conflicto en Medio Oriente, propiciado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, la inflación alimentaria se ha convertido en uno de los principales focos de preocupación para el Banco de México (Banxico).

En su más reciente minuta de política monetaria se da cuenta de que el banco central identificó riesgos inflacionarios asociados con el aumento de los precios de alimentos, particularmente por el encarecimiento de fertilizantes y materias primas.

El Banxico hace énfasis en que los precios internacionales de insumos claves para la producción agropecuaria han registrado incrementos relevantes.

Por ejemplo, los fertilizantes fosfatados y nitrogenados, fundamentales para la producción agrícola, se han encarecidos porque una parte significativa del suministro mundial se comercializa en regiones impactadas por tensiones geopolíticas.

En ese contexto, advierte el instituto central, los futuros de la urea y otros fertilizantes han aumentado más de 30 por ciento, lo que podría trasladarse a los costos de producción agrícola.

Según el Banxico, estos choques podrían repercutir en el precio de granos como el maíz. Asimismo, destacó el riesgo de incrementos de precios de alimentos por mayores costos de fertilizantes y de transporte.

En el ámbito interno, la inflación reciente refleja presiones en el componente no subyacente (incluye productos volátiles), particularmente en productos agropecuarios. Entre la primera quincena de enero y la primera de marzo, según el Inegi, la inflación no subyacente aumentó de 1.43 a 5.05 por ciento, impulsada por un fuerte incremento de más de 20 por ciento en frutas y verduras.

Este aumento se explica principalmente por el encarecimiento de productos como jitomate, tomate verde y papa.

Si bien para algunos miembros del Banco de México la carestía de los alimentos es un transitoria y tenderá a disiparse conforme se normalicen las condiciones de producción, otros señalan que los mayores costos de insumos podrían impactar durante varios meses la producción nacional y los precios.