Los rostros de los desaparecidos en México llenan las calles de Guadalajara, la segunda ciudad más grande del país.

Miles de volantes con mensajes como “Te extrañamos”, “¿La ha visto?” y “Te estamos buscando” cubren edificios, monumentos, postes de luz, parquímetros, alcorques y paradas de autobus.

Los trabajadores se afanan a su alrededor en el centro de Guadalajara. Hombres juegan al basquetbol en canchas rodeadas de ellos. Y un flujo constante de autos pasa junto a ellos todos los días.

Los volantes están entretejidos en la vida cotidiana en el epicentro de la crisis de desapariciones forzadas en México: el estado de Jalisco.

El estado, que quedó marcado por una explosión de violencia el domingo tras el asesinato del líder del cártel más poderoso del país, conocido como “El Mencho”, es uno de los que registran un mayor número de desapariciones, con 12,500 casos documentados.

Ahora, las familias que cuelgan los avisos para buscar a sus seres queridos perdidos dicen que se están topando con esfuerzos del gobierno para borrar esos rostros de cara a la Copa Mundial de la FIFA, de la que Guadalajara será una de las sedes en junio. Mientras los choques entre cárteles y fuerzas de seguridad mexicanas han paralizado los esfuerzos de búsqueda de desaparecidos en Jalisco, varios legisladores locales impulsan una propuesta que facilitaría retirar los volantes.

“No les interesa que la gente que viene al Mundial, la gente que viene del exterior, los vean”, dijo Carmen López, que busca a su hermano y a su sobrino, desaparecidos en dos incidentes distintos. “No les conviene, porque se ensuciarán las manos. O sea, el gobierno queda mal ante de todo el mundo”.

México tiene casi 131,000 personas desaparecidas, suficientes para llenar una ciudad pequeña. La desaparición forzada ha sido durante mucho tiempo una táctica de los cárteles para consolidar su control mediante el terror y, al mismo tiempo, maquillar las cifras de homicidios.

Para muchos, la crisis de las desapariciones forzadas es emblemática de la falta de justicia y de los profundos niveles de corrupción que siguen impregnando al país, algo especialmente evidente en estados como Jalisco.

Familias como la de López suelen tomar las riendas en estas situaciones, organizando búsquedas de cadáveres y colgando volantes en un intento por mantener sus esfuerzos y presionar a las autoridades locales.

“Te va matando una parte de tu alma. No solo desaparece tu familiar, sino pues también vas desapareciendo tú como papá, como mama, junto con ellos”, apuntó Héctor Flores, líder de uno de los muchos grupos de búsqueda de Jalisco, Luz de Esperanza.

Flores empezó a colgar volantes en Guadalajara después de que su hijo de 19 años fuera desaparecido por la fuerza por agentes de la Fiscalía de Jalisco. La desaparición forzada de 2021 fue reconocida más tarde por un tribunal mexicano, lo que llevó a Flores a formar un colectivo de 500 familias que investigan la desaparición de sus seres queridos.

El grupo sale a las calles de la capital de Jalisco y cuelga entre 2.000 y 5.000 carteles cada fin de semana. Los avisos muestran los rostros sonrientes de personas que van desde adolescentes hasta hombres de mediana edad, e incluyen datos identificativos como tatuajes, así como la fecha y el lugar donde desaparecieron.

Los colectivos de búsqueda cuelgan los avisos casi constantemente porque se retiran con regularidad.

“Esto es un acto de búsqueda en vivo, con la esperanza de que las personas que observan estas cédulas nos puedan proporcionar información que nos ayude a dar con el paradero de nuestras familias. También es un acto de visibilización”, explicó Flores.

Las familias ahora temen enfrentar más obstáculos tras la violencia de los cárteles de esta semana, que ha incrementado las preocupaciones en materia de seguridad de cara al Mundial de este verano.

En diciembre, legisladores propusieron modificaciones a un proyecto de ley que, en origen, buscaba proteger los volantes para que no fueran retirados. Políticos locales intentaron modificar la legislación de una forma que, según temen las familias, crea espacios públicos en los que se prohibirá la colocación de estos carteles.

Carmen López, Flores y otros parientes sostienen que el gobierno local intenta encubrir el tema de los desaparecidos antes del evento deportivo global. Aseguran además que es una consecuencia de los años de esfuerzos por parte de las autoridades para minimizar la gravedad de la crisis de desapariciones en México.

“Somos conscientes de que la ciudad no se ve bonita por las cédulas de búsqueda, pero no es basura”, dijo López, vestida con una camisa con los rostros de los dos familiares que busca. “¿Pero qué hacemos? Hacemos todo lo posible, lo que está en nuestras manos, para poderlos localizar”.

La modificación fue impulsada por la legisladora estatal Norma López, del partido Morena de la presidenta Claudia Sheinbaum, y por una serie de diputados más.

Durante una entrevista con The Associated Press el jueves, la legisladora negó la acusación afirmando que se trataba de una “mala interpretación” de la propuesta por parte de los grupos de búsqueda y que quiere defender a las familias afectadas. Según contó, ella también tiene un familiar desaparecido.

Si se aprueba, explicó, la ley permitirá retirar carteles dentro de espacios como universidades públicas, el congreso estatal, la Corte Suprema, museos o iglesias, entre otros, sin enfrentar sanciones. Su colocación está permitida en otros lugares, agregó.

“Mi propuesta no es ninguna base para prohibirlos”, aseveró. “Todos estamos preocupados por lo que está pasando en Jalisco. Los desaparecidos también me duelen a mí”.

Las autoridades mexicanas han enfrentado el escrutinio sobre la capacidad de Guadalajara para albergar partidos del Mundial.

Sheinbaum prometió esta semana que no había “ningún riesgo” para los visitantes, pero el jueves se canceló la Copa del Mundo de Clavados, prevista para marzo en un suburbio de Guadalajara, por preocupaciones de seguridad. A principios de semana, la federación portuguesa de fútbol dijo que estaba “monitoreando de cerca la delicada situación” antes de un amistoso contra la selección mexicana en la Ciudad de México.

Mientras, algunos grupos de búsqueda en Jalisco sostienen que han tenido que suspender la investigación de posibles ubicaciones de fosas clandestinas porque el gobierno federal les informó que las fuerzas de seguridad que protegen a estos equipos no pueden brindarles ayuda temporalmente debido a la violencia.

La Comisión Nacional de Búsqueda de Desaparecidos no respondió a una solicitud de comentarios.

El colectivo de Flores y otros reportaron la cancelación de operativos de búsqueda en fosas alrededor de Guadalajara, lo que deja a muchos con la sensación de que la justicia está aún más lejos de su alcance que antes.

El conteo de desaparecidos sigue creciendo hora tras hora. Los residentes de la ciudad que pasan junto a los volantes en sus trayectos diarios no les prestan atención.

“Ya se hizo normal”, comentó Jacinto González, de 47 años, que pasó caminando junto a cientos de avisos pegados en una pared.

Tras unos minutos de conversación, agregó con naturalidad que su cuñada desapareció hace seis años.