La vicecoordinadora del Grupo Parlamentario del GPPAN, Noemí Luna, celebró la destitución de Marx Arriaga como director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), aunque reconoció que su salida llega tarde, porque destruyó la educación pública en México al usarla para el adoctrinamiento político de la niñez.
Ante la escandalosa salida del funcionario lópezobradorista, marcada por acusaciones de corrupción, la zacatecana enfatizó que, desde la Cámara de Diputados, vigilará que la nueva directora, Nadia López García, cumpla objetivamente con la tarea del área, en especial la elaboración de los Libros de Texto Gratuitos; de lo contrario, lo denunciará.
Resaltó la urgencia de vigilar el trabajo educativo del régimen para evitar que se repita el caso de Marx Arriaga, a través de quien “Morena convirtió la educación en un laboratorio ideológico y a nuestros hijos en rehenes de su proyecto político”, con la mal llamada Nueva Escuela Mexicana, caracterizada por desorden, improvisación y sesgo ideológico.
Desde la llegada de Arriaga a la Dirección de Materiales Educativos —en 2021 y hasta el primer año de la presidenta Claudia Sheinbaum—, en el PAN, junto con organizaciones de docentes y padres de familia, denunciamos el adoctrinamiento, la eliminación de contenidos de materias tradicionales y los errores registrados en los Libros de Texto, dijo.
Noemí Luna indicó que el PAN exige al gobierno de Claudia Sheinbaum investigar las denuncias de corrupción emitidas por los trabajadores de la Dirección en contra de Marx Arriaga, así como las acusaciones de este en contra de la extitular y actual secretario de la SEP, a fin de castigar a los responsables en caso de comprobarse los delitos.
Pidió al pueblo de México unirse al llamado para que se investigue la corrupción en la SEP y también en la Presidencia de la República ante los hechos denunciados por el exconsejero jurídico de Andrés Manuel López Obrador, Julio Scherer, en su libro en contra del actual jefe de asesores de Claudia Sheinbaum y otrora jefe de Comunicación Social de AMLO, Jesús Ramírez. Son prueba contundente de que fue un narcogobierno.
