Por Víctor Barrera
Es importante señalar que los de Morena no puede llamarse sorprendidos por lo ocurrido en el municipio de Tequila, Jalisco, donde el alcalde se dedicó a extorsionar a los empresarios.
Durante más de un año las cosas sucedieron, sin que nadie pudiera alzar la voz, pero fue hasta que la empresa Tequilera José Cuervo decidió alzar la vos y revelar las ilícitas acciones de una persona que juro realizar las cosas respeto irrestricto a la ley.
Esto por supuesto no es solo exclusivo de este municipio, sino quizás existan muchos otros donde las autoridades ocupan el papel del villano y tratan de enriquecerse de manera ilícita bajo distintas amenazas a la población.
Morena, el partido que lo eligió como candidato no puede llamarse sorprendido porque antes de ingresar a las filas de Morena forma parte del PRI y por lo menos tenía ya un pasado que tuvo que hacer investigado por la dirigencia del partido guinda.
Pero como sucede en México, los partidos políticos hacen cualquier cosa para ganar las elecciones, buscando primero a los personajes más significativos del lugar, sin importar el sector donde se desempeñen o buscan aquellas personas que puedan otorgar los recursos suficientes para realizar su propia campaña política sin que el partido tenga que desembolsar un solo centavo, pero si debe entregar facturas de los costos de la campaña para justificar ante el INE y evitar problemas de fiscalización.
Y esto lo saben todas las personas que actúan dentro del sector político, por ello se dice que hacer un partido político bien estructurado es un gran negocio, porque este puede extenderse en franquicias y dejarían enormes dividendos para los dueños de los institutos políticos.
Si a esto sumamos que el crimen organizado ha entrado, dese hace muchos años atrás, en el sector político, colocando a personajes emanados de este o cercanos a los lideres de las agrupaciones criminales. El resultado es lo que lamentablemente se ve en el mapa político del país.
Donde una tercera parte del territorio es dominado por las agrupaciones criminales y para que esto florezca es importante que exista una relación entre estos grupos y las supuestas autoridades de los municipios y estados de la república.
Los municipios representan no solo el centro de las actividades delincuenciales sino también son el eslabón perfecto para conocer las debilidades de los municipios sino también de los estados.
Esto ha provocado que, ante el abandono de los gobiernos estatales y federal de muchos municipios, las organizaciones delincuenciales se hicieron cargo de proveer el desarrollo del os municipios y en muchos casos a la buena o la mala.
Ante la política de “abrazos y no balazos”, los grupos delincuenciales aprovecharon la misma para extender sus dominios y participar de manera más directa en el ámbito político poniendo candidatos o comprando a alcaldes ganadores.
Esto ha permitido llegar hasta los gobiernos estatales que también son cooptados por el crimen organizado y, repito, lamentablemente todo esto ya se ve en el país.
Querer esconder esto sería un error de parte del gobierno federal, quien deberá de iniciar investigaciones concretas para erradicar a aquellos gobernadores donde se presuma de existir cierta complicidad con los grupos delincuenciales. Ejemplos existen varios, pero será cuestión de voluntad política y saber aplicar la ley para erradicar a estos malos gobernadores y alcaldes que mucho daño hacen al país.
Claudia Sheinbaum ya no podrá expresar que no está en ese puesto público para “quitar” gobernadores, porque entonces seguirá permitiendo que el mal crezca y la obligación fundamental del Poder Ejecutivo federal es observar que exista paz social en el país.
