“Cumbres borrascosas” regresa al cine con una reinterpretación en la que el uso de las comillas en el título no es casual: la directora promete no ser fiel a la novela, sino transmitir una experiencia excitante, como la que ella sintió en su adolescencia al leer al libro.
La nueva versión cinematográfica, protagonizada por Margot Robbie y Jacob Elordi, se ha convertido en el epicentro de un debate cultural. El tráiler y las primeras imágenes apuntan a una lectura hipersexualizada del libro, con escenas sexuales sugerentes, simbolismo erótico y una estética contemporánea que resulta provocativa.
La novela original, escrita en 1847 por Emiliy Brontë, fue considerada un texto transgresor y moralmente cuestionable para los lectores de la época victoriana. En los páramos ingleses, entre bruma y acantilados, las páginas cuentan la tormentosa historia de amor entre Heathcliff y Catherine.
Pasión, venganza y dolor se mezclan en una estructura narrativa con violencia emocional y crítica social. Sin embargo, en la nueva película la directora y guionista Emerald Fennell transforma esa intensidad psicológica en una fuerza visual explícita.
Durante décadas, la literatura ha sido un referente exitoso para el cine comercial. En esta ocasión, Fennell, además de revivir el texto, parece envolverlo en una estética que podría rayar en la pornografía pop, o al menos eso sugieren los avances.
Desde gestos hasta imágenes que muchos internautas califican como soft-porn y BDSM (prácticas sexuales consensuadas que incluyen dominación, sumisión, masoquismo, etc.), la estrategia de marketing insinúa un interés en encender la chispa excitante con el estreno en salas, previsto para el próximo 12 febrero.
No obstante, esta decisión ha provocado un rechazo entre algunos lectores, quienes acusan al filme de vaciar el contenido de la crítica social y psicológica del texto —centrado en clases sociales, marginalización y relaciones destructivas— para convertirlo en una especie de romance y fantasía erótica.
Más allá de sus méritos artísticos, el filme plantea una pregunta clave para el presente: ¿qué dice de nuestra sociedad la forma en que hoy se reinterpreta este clásico?
La directora, conocida por su trabajo en Saltburn (2023) y Promising Young Woman (2020), ha defendido que su intención con la nueva película es trasladar al cine el sentimiento “primitivo” y “sexual” que experimentó al leer la novela a los 14 años.
Actualmente vivimos en una cultura hipersexualizada; la letra de las canciones, las películas, las series, los mensajes publicitarios y hasta el contenido de redes sociales, todo está permeado por la idea, ya bien conocida, de que el sexo vende.
De acuerdo con Lidia Mireya Vilchis, socióloga e historiadora del arte, “estamos en un mundo tan lleno de imágenes que ya no nos satisfacen y entonces necesitamos que sea todavía más explícito (…) tiene que ver con un tema de consumo rápido”.
Ante esto, la sexóloga Carolina Roldán señaló que la reinterpretación de “Cumbres borrascosas”, que busca mostrar un romance intenso y pasional, tiene una finalidad positiva, ya que es una invitación a conectar con los sentimientos.
Me parece que ellos dan en el clavo en el sentido de que hoy carecemos de estas conexiones emocionales, porque lo que abunda es lo físico, lo explícito, lo sexual, grotesco, violento”, dijo a Proceso.
Por otro lado, la doctora Aimée Vega Montiel, especialista en estudios de comunicación y género, consideró que la película podría reforzar estereotipos donde la mujer es representada como un objeto sexual.
“Me parece que tenemos que entender la película en el contexto de un ecosistema mediático muy amplio que tiene en su centro la hipersexualización de las mujeres”, refirió la experta.
Las diferentes perspectivas muestran cómo la película provoca distintas reacciones, que van desde el empoderamiento femenino a través de la libertad sexual, hasta la posible reproducción de desigualdades históricas de género.
Mientras Roldán señaló que la participación de mujeres en la producción y dirección de la película significa un empoderamiento, Vega sostuvo que, en nombre de conceptos feministas como, precisamente, el “empoderamiento”, las grandes industrias vacían de contenido la agenda política feminista, recurriendo a estas “representaciones sexistas”.
Es innegable que el significado del sexo en la sociedad ha atravesado múltiples transformaciones. Desde ser un tabú hasta convertirse en un concepto disruptivo en la cultura, que ahora está en el centro de la discusión, en ámbitos tan variados como la política o el arte.
“El sexo ya no es sólo desde esta mirada biologicista, o que sólo se dedique al coito, sino que ha evolucionado a representar quiénes somos”, explicó la psicóloga y sexóloga Karla López, mencionando también el sentido identitario que ha adquirido el sexo.
Estas transformaciones se reflejan en el cine, un espacio ocupado mayoritariamente por hombres, donde ahora productoras como Margot Robbie y figuras como la directora Greta Gerwig buscan impulsar una mirada feminista, dotando de agencia y poder a sus protagonistas.
Vilchis explicó desde el siglo XVIII algunas mujeres comenzaron a pelear por su consolidación como artistas, aunque fue hasta el siglo XX cuando dejaron de ser musas.
“Se consolida en el siglo XX, con estas mujeres que empiezan a dejar de ser objetos de contemplación y se convierten en creadoras, y entonces empiezan a hacer una representación distinta de lo que es el sexo”, profundizó.
A su vez, Karla López explicó que tocar el tema de la sexualidad en las películas, independientemente de quién las dirija, no es algo ni bueno ni malo, sino que depende de la intención que tenga.
“La hipersexualización tiene implícita esta dinámica relacional del poder, es lo que cosifica”, explicó. Por otra parte, “el erotismo no se trata sólo de sexo, sino que es una fuerza que nos atraviesa y nos permite sentir la vida a través del placer”.
Aunado a esto, la psicóloga consideró que una obra hipersexualizada, como podría ser “Cumbres borrascosas”, es capaz de generar reflexión crítica siempre y cuando “deje de ser un objeto de placer y se convierta en un objeto de estudio sobre la toxicidad y el poder”.
Esto también nos recuerda que la novela original no presenta una visión idealizada del amor, más bien una dinámica tóxica que termina destruyendo a los protagonistas y a su entorno.
Al respecto, los internautas han cuestionado cómo abordará Fennell los conflictos en la relación de los personajes principales, a partir de un contexto contemporáneo.
“En nombre del amor romántico se justifica la violencia contra las mujeres, psicológica, sexual, económica, patrimonial, feminicida y en todos los ámbitos”, explicó Vega, abordando la importancia de no normalizar conductas violentas en los medios de comunicación como el cine.
Sobre esta misma línea, López recordó que la película se adhiere a un contexto subordinado a las lógicas del mercado, en el que hay dos opciones: cuestionar o reafirmar.
“Entiendo que la historia es sobre una pareja que tiene una relación muy tóxica (…) Desde ahí se puede hacer un impacto, por un lado, reproduciendo este cliché del amor romántico, o transformarlo en un amirada crítica de que también puede generar dolor y pérdida de una mismo. Aquí depende de quién dirijaesas obras y qué mensaje quiera dar”.
Las adaptaciones previas de Cumbres borrascosas reflejan las sensibilidades e intereses de cada época, como la película de 1939, protagonizada por Laurence Olivier, que suavizó el carácter violento y obsesivo de Heathcliff para ajustarse a los códigos morales de Hollywood.
En 1953, la adaptación se realizó bajo el título Abismos de pasión, con la dirección de Luis Buñuel. En el filme, Alejandro y Catalina comparten un sentimiento inhumano, respetando el espíritu de la novela original, aunque trasladada al contexto mexicano.
Para 1992, la versión de Peter Kosminsky incorporó una mayor crudeza emocional, acorde con un cine más interesado en el realismo psicológico, pero varios críticos la han definido como “carente de densidad” respecto al texto tradicional.
La polémica alrededor de la nueva “Cumbres borrascosas”, desde su reparto hasta su estrategia visual de marketing, revela que más allá de una simple adaptación, es un reflejo de la cultura vigente, del presente social donde cada generación proyecta sus deseos, miedos y contradicciones.
Para Vilchis, esto tiene que ver con que hoy vivimos en una sociedad del espectáculo: “Las redes sociales lo pueden confirmar muy bien, esta dupla entre imagen y presencia que tiene que ver con una nueva forma de pensar en la cultura visual, y donde hay que cuestionar qué estamos consumiendo en imágenes y cómo vemos el mundo”.
La pregunta final es: ¿qué nos demostrará “Cumbres borrascosas” sobre quiénes somos hoy en día? Su respuesta la sabremos hasta este 12 de febrero.
