El presidente Donald Trump quería recapitular su primer año de regreso en la Casa Blanca. Y se sintió como si hacerlo le fuera a tomar todo el próximo año.
El presidente se extendió el martes durante más de 100 minutos en la Casa Blanca, donde emprendió un sinuoso viaje a través de su último año, intercalado con muchas digresiones, algunas imitaciones de críticos y otros políticos y, finalmente, preguntas de los medios.
Trump improvisó sobre las cosas que su gobierno ha hecho, comenzando con un tramo incómodamente silencioso en el que mostró fotografías de personas que, según él, han sido detenidas en Minnesota por agentes de inmigración.
«Hago esto porque creo que tenemos mucho tiempo», señaló Trump.
La prolongada presentación se produjo en un momento de alarma internacional y tensiones dentro del país. Durante el fin de semana, Trump estremeció a la alianza de la OTAN al amenazar a Europa con aranceles a fin de alcanzar su objetivo de tomar el control de Groenlandia. A nivel nacional, las tensiones se recrudecieron después de que su gobierno ordenó que 1.500 soldados en servicio activo estén listos para un posible despliegue a las calles de Minneapolis mientras amenaza con imponer la Ley de Insurrección.
La conferencia de prensa del martes se llevó a cabo apenas horas antes de que Trump parta rumbo a Europa para reunirse con dignatarios mundiales ansiosos por discutir sus planes en torno a Groenlandia, el nuevo cuerpo internacional de paz que quiere formar y varios otros temas globales.
Los republicanos han instado al presidente a hablar más sobre las preocupaciones de los votantes en cuestiones como la asequibilidad mientras se enfrentan a unas cruciales elecciones intermedias este año.
«Una de las razones por las que estoy haciendo esta conferencia de prensa, creo que es importante: recibimos un desastre y lo hemos mejorado mucho», dijo Trump. «Va a mejorar aún más».
Durante más de 10 minutos, mostró fotos de personas que, según él, habían sido arrestadas, comentando sobre sus supuestos crímenes. En un momento le preguntó a los reporteros en la sala: «No se están aburriendo con esto, ¿verdad?».
Pareciendo darse cuenta de que estaba perdiendo al público, Trump les dijo que tenían suerte de que sólo hubiera pasado «como 100» fotos, luego lanzó la pila de imágenes al suelo de la Sala de Prensa.
Después de juguetear con un gran clip de carpeta, afirmando que pudo haberle arrancado el dedo, le aseguró a todos: «No hubiera mostrado dolor». También arrojó el clip al suelo.
Poco después, levantó una gruesa pila de papeles con la palabra «Logros» en la parte superior, una lista que, según él, le tomaría más de una semana leer.
«También son cosas importantes. Tenemos el mejor país del mundo», subrayó Trump.
Y luego arrojó los logros al suelo.
Desde sus días en el sector inmobiliario, cuando era conocido por llamar a los reporteros para promocionar proyectos o presentar ideas, Trump ha dicho que es su mejor portavoz. El martes pareció reconocer que algunos de sus argumentos económicos no estaban resonando entre los votantes.
«Tal vez tengo malas personas de relaciones públicas, pero no lo estamos llegando», aseguró Trump.
También se desvió mientras promocionaba sus logros.
Al hablar sobre las operaciones de inmigración, Trump afirmó que los inmigrantes que su gobierno ha deportado del país hacen que los Hell’s Angels «parezcan las personas más dulces del mundo», sólo para luego elogiar a la infame banda de motociclistas.
«Me caen bien los Hell’s Angels», dijo Trump. «Votaron por mí. De hecho, me protegieron».
Sobre su orden ejecutiva «para traer de vuelta las instituciones psiquiátricas y manicomios», Trump se puso nostálgico y contó una anécdota de cuando iba a un juego de béisbol de Liga Infantil con su madre, quien le dijo que una instalación psiquiátrica cercana era el hogar de «personas muy enfermas».
El presidente también tuvo un momento de reflexión religiosa. Trump ha insinuado en otras ocasiones que una intervención divina lo llevó de regreso al cargo y lo salvó de un intento de asesinato. Un reportero le preguntó el martes si creía que Dios estaba orgulloso de él.
«Sí», respondió Trump, dando una suave risa. «Creo que Dios está muy orgulloso del trabajo que he hecho, y eso incluye la religión».
