Los ingresos públicos quedaron a deber a julio pasado, ante una menor captación petrolera en el periodo, de acuerdo con la información divulgada por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).  

Entre enero y julio de este año, los ingresos del sector público presupuestario sumaron 4 billones 765,070 millones de pesos, lo que representó un crecimiento de 3.3% en comparación anual.

Sin embargo, quedaron 93,114 millones de pesos por debajo de lo programado en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF), lo que se explicó, principalmente, por una menor captación de los ingresos petroleros durante el periodo.

En un entorno marcado por una menor plataforma de producción, menor plataforma de exportación y un mayor precio del petróleo, los ingresos petroleros dejaron al erario 526,247 millones de pesos, lo que representó una caída anual de 16.3% y 215,683 millones de pesos por debajo de lo programado.

La caída de los ingresos petroleros poco pudo ser compensada con los ingresos adicionales que se obtuvieron del lado tributario. En el mismo periodo, Hacienda reportó una recaudación de impuestos de 3 billones 278,843 millones de pesos, un incremento anual de 7.2 por ciento.

El desempeño favorable de la recaudación del pago de impuestos de los contribuyentes dejó 88,165 millones de pesos adicionales a lo programado para el periodo.

“En su interior, los ingresos por concepto del Impuesto sobre la Renta (ISR) crecieron 7.1% real anual y superaron en 48,000 millones de pesos la meta calendarizada, en un contexto de incrementos salariales y mayor empleo formal. Por su parte, la recaudación por concepto del Impuesto al Valor Agregado (IVA) aumentó 8.3% real anual, ubicándose 54,000 millones de pesos por arriba del programa, favorecida por la resiliencia del consumo interno y un tipo de cambio más competitivo respecto al mismo periodo del 2024”, presumió la dependencia a cargo de Edgar Amador Zamora.

Del lado del gasto público, en medio de la consolidación fiscal que se busca lograr este año, la llave del gasto continuó cerrada, reportando no sólo una caída en los recursos ejercidos en comparación con hace un año, sino también un subejercicio.

En los primeros siete meses del año, el gobierno gastó 5 billones 337,991 millones de pesos, lo que representó una caída de 3.8% en comparación con el mismo periodo de hace un año.

Además, el gasto ejercido presentó un subejercicio de 300,729 millones de pesos, es decir, se gastó menos de lo aprobado en el periodo.

A detalle, el gasto programable, que se destina a proveer de bienes y servicios a la población, fue de poco más de 3.6 billones de pesos, una caída de 7.8% anual y 284,091 millones de pesos por debajo de lo programado.

En tanto, el gasto no programable –sin considerar el costo financiero de la deuda— sumó 884,653 millones de pesos, 3% más anual y 7,749 millones de pesos adicionales al programa.

En el caso del servicio de la deuda, el gobierno desembolsó 768,402 millones de pesos, que si bien resultó en un crecimiento anual de 11.4%, resultó 24,387 millones de pesos por debajo de lo programado.