Desde marzo de 2025 entró en vigor la normativa de “Escuelas Vida Saludable”, que prohíbe la venta de bebidas azucaradas y comida chatarra en planteles de educación básica. La medida obligó a miles de familias a reconfigurar la lonchera escolar con base en agua simple, frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras. En paralelo, el reto ha sido el bolsillo: aunque la inflación general se moderó a 3.49% anual en agosto de 2025, los precios de los alimentos mantienen disparidades que impactan directamente en el costo de preparar un lunch saludable.

Hoy, armar una lonchera balanceada cuesta entre 18 y 37 pesos por niño, según los ingredientes elegidos. 3 menús tipo —sándwich integral con pavo y fruta, taquitos de pollo deshebrado con bastones de zanahoria, y sándwich de huevo con aguacate más cítricos— ubican el promedio diario en 25 pesos, lo que se traduce en 125 a la semana o 500 pesos al mes escolar por hijo. Ese gasto representa, en familias con dos hijos, casi 1,000 pesos mensuales adicionales al presupuesto.

De acuerdo con monitoreos de Profeco, Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) y supermercados, los insumos más usados en las loncheras presentan precios variables: la tortilla de maíz promedia 23.87pesos/kg, la pechuga de pollo va de 126 a 169 pesos/kg, el huevo ronda 46 pesos/kg, y el pan integral de caja se ubica en 49 pesos por 680g. En cuanto a frutas, la manzana oscila entre 36 y 46 pesos/kg, la naranja se vende en 16–23 pesos/kg, y el limón, esencial para agua fresca sin azúcar, se encuentra desde 19.90 pesos/kg. Un yoghurt natural individual sin azúcar cuesta alrededor de 17–20 pesos.

La elección de proteínas es determinante: un lonche con pollo o pavo puede duplicar el costo respecto a uno basado en huevo o frijoles. También lo es la fruta: mandar manzana eleva el gasto frente a naranja, plátano o melón de temporada. Así, el menú puede ajustarse para mantener la nutrición sin disparar el presupuesto.

Al costo de los alimentos se suman los insumos reutilizables. Una lonchera y un termo rondan los 600–800 pesos en conjunto, lo que prorrateado en el ciclo escolar añade 1.5 a 3 peso diarios al gasto por niño. Si bien parece marginal, en hogares con tres hijos puede representar hasta 150 pesos adicionales al mes.

Los expertos en nutrición recomiendan priorizar productos de temporada, rotar proteínas costo-eficientes (huevo, pollo, frijoles) y evitar versiones industrializadas con sellos de advertencia. Además, sugieren aprovechar ofertas semanales en mercados para reducir el ticket en 10–30%.

En un México donde la obesidad infantil sigue siendo uno de los principales problemas de salud pública, el reto de la lonchera saludable es doble: cumplir con las nuevas reglas escolares y absorber el costo en la economía familiar. Lo cierto es que en 2025 mandar un lonche sano cuesta más que en años previos, pero con compras inteligentes y un menú flexible, las familias pueden sostenerlo en un rango razonable de 500 pesos mensuales por hijo, alineado con la normativa y con el bienestar infantil.