Naciones Unidas y sus socios humanitarios advirtieron que necesitan 50 millones de dólares para asistir a más de 80 mil personas afectadas por las inundaciones en Nepal. 

El plan de respuesta, con una duración de cuatro meses y bajo el liderazgo general de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA), busca atender las principales carencias operativas identificadas por el Gobierno nepalí, evitar un mayor deterioro de las condiciones de vida y prevenir posibles brotes de enfermedades ante la llegada del invierno a las comunidades himalayas situadas a gran altitud.

La ONU y las organizaciones humanitarias coordinan sus acciones con las operaciones de emergencia que ya llevan a cabo las autoridades de Nepal. 

La catástrofe, desencadenada el 26 de agosto, dejó más de mil 250 muertos, miles de desaparecidos y aldeas enteras desplazadas en las regiones de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. Los sobrevivientes afrontan la pérdida de familiares, viviendas y medios de subsistencia rurales. 

La destrucción generalizada de infraestructuras esenciales interrumpió las rutas de transporte, dañó las redes eléctricas y arrasó los sistemas locales de abastecimiento de agua y saneamiento. Como consecuencia, varias comunidades quedaron aisladas y sin acceso a productos y servicios básicos. 

Para atender las necesidades más urgentes y proteger a las poblaciones vulnerables, el plan conjunto contempla asistencia en varios sectores humanitarios.

Mientras los mercados locales continúen operativos, se entregarán transferencias directas de dinero para que las familias puedan adquirir los productos que necesiten y contribuir, al mismo tiempo, a la recuperación de las economías locales. 

Antes de la llegada del invierno, los equipos de ayuda distribuirán materiales para construir refugios resistentes al frío y unidades solares portátiles destinadas a restablecer el suministro básico de electricidad y alumbrado en las zonas sin conexión a la red. 

Las operaciones humanitarias también incluirán la reparación de redes de agua dañadas, la instalación de sistemas rápidos de purificación y la distribución de artículos de higiene para contener la propagación de enfermedades transmitidas por el agua. 

Además, clínicas móviles de emergencia ofrecerán atención médica inmediata y apoyo nutricional. Los equipos de protección trabajarán para reunir a los niños separados de sus familias. 

Los organismos humanitarios distribuirán asimismo alimentos de emergencia y prestarán apoyo para gestionar el ganado que haya sobrevivido, con el objetivo de proteger los medios de vida de las comunidades rurales. 

“Las familias lo han perdido todo: a sus seres queridos, sus hogares y sus medios de subsistencia, arrasados en cuestión de minutos”, declaró Lila Pieters Yahia, coordinadora residente de Naciones Unidas en Nepal. 

“Bajo el liderazgo del Gobierno, este llamamiento permitirá llevar dinero en efectivo, refugio, atención sanitaria, agua potable y protección a las comunidades más difíciles de alcanzar antes de que llegue el invierno”, añadió.