Por Víctor Barrera
“México está de moda” son las palabras que salen dese Palacio Nacional pero solamente porque es uno de los anfitriones del mundial de fútbol, que próximamente terminará y nos pondrá nuevamente en la realidad del país.
México no está de moda porque tenga el ambiente adecuado para invertir y con ello a traer mayor recurso extranjero para desarrollar no solo las plantas productivas, sino también la ciencia y tecnología. México está de moda porque rueda un balón y por momentos y esto permite a los mexicanos olvidarse de sus enromes carencias en los sistemas de salud, educación y servicios que ofrece el estado.
México está de moda porque los encuentros de fútbol, la resiliencia de su población y la alegría hace olvidar los problemas de inseguridad, corrupción y extorsión que prevalecen en el país.
Sin embargo, todo tiene su tiempo y este miércoles se da de manera oficial la fecha para que los presidentes de los tres países que conforman el T-MEC manifiesten su interés para seguir con el acuerdo comercial.
Y aun cuando se espera que ese acuerdo continué, se vislumbra que habrá algunos puntos específicos que diferenciaran el acuerdo entre las tres naciones.
En el caso de México, el acuerdo seguirá supeditado a las acciones de combate al crimen del narcotráfico que hace México para impedir que sus productos lleguen a Estado Unidos, porque este tema es mucho más importante para Donald Trump que busca congraciarse con su población.
Así la insistencia para extraditar a ocho personajes mexicanos seguirá siendo uno de los temas más importantes en la relación entre ambas naciones.
De que el T-MEC continué es algo certero, lo que cambiará es la forma en la cual se lleve a cabo. El ánimo de las empresas de los tres países está empujando a la continuidad buscando que se hagan estrategias de largo plazo y se conozcan las reglas del juego internacional.
Por la parte que corresponde a México, este acuerdo debe permanecer porque más del 80 por ciento de las exportaciones que se realizan son con Estados Unidos y esto ha mantenido a flote la economía mexicana aun cuando no quiera reconocerlo el régimen que gobierna nuestro país.
El intercambio comercial ha favorecido a la industria nacional sin embargo esta ha tenido que ir cambiando de acuerdo a las necesidades no solo comerciales de Estados Unidos sino también políticas. Por ello el gobierno mexicano deberá establecer también algunas modificaciones para evitar que más cambios puedan interferir en el comercio entra ambas naciones.
El equipo de Donald Trump busca imponer mayores medidas que son casi imposibles de atender, porque no todo se fabrica en esa nación, y el imponer porcentajes altos de componentes norteamericanos seguirá siendo un tema de discusión interminable.
En tanto en México se debe pensar que una mayor cooperación en temas de seguridad permitirá erradicar algunos otros problemas. Que México realice investigaciones profundas a funcionarios públicos para evitar que exista complicidad con los grupos criminales no debe ser un factor de molestia, sino una obligación para el bienestar interno del país.
Es cuestión de que exista la voluntad entre las naciones para que el T-MEC continúe consolidando la zona económica más importante del continente
