Por Víctor Barrera
El pasado 7 de junio se celebró en el país, la libertad de expresión. Lamentablemente esta palabra solo ha caído en lo retórico, porque la realidad en nuestro país es totalmente distante.
Desde hace varios años, se a atentando con la vida de muchos periodistas, algunos lamentablemente han fallecido, y las declaraciones de la clase política solo son de alarma, piden que los gobiernos se hagan cargo de la protección de quienes a través de su trabajo informan al pueblo.
Pero, por otra parte, esta clase política realiza iniciativas de ley para acotar aún más el trabajo de los periodistas. Se aprueban leyes para evitar que se escriba sobre lo que políticos quieren ocultar
Se afirma que México es un país con un organismo que protege a los periodistas, pero solo queda en retórica y las personas que intentan hacer un verdadero periodismo, investigar, analizar y escribir sobre los hechos son perseguidos como si fueran criminales. Amenazas que en muchas ocasiones resultan hechos concretos elevan el número de periodistas, desparecidos o fallecidos en México.
Se aprueban leyes para acotar lo que se escribe, porque para muchos políticos, la opacidad es el instrumento principal para acumular riqueza y no rendir cuentas de los métodos que se ocuparon para tener esas riquezas y poder.
De unos años atrás “las herencias” han sido la salida fácil de muchos políticos, que aun cuando durante años nunca mostraron que tenían riqueza, al asumir un puesto público resultan con herencias de parientes que los benefician y los convierten en los nuevos millonarios en el país.
El atacar a los periodistas representa atacar el desarrollo de la democracia, porque se intenta acallar a quienes escriben sobre el comportamiento de los políticos con nuevas leyes que son también herramientas para aumentar la opacidad.
Se trata de evitar que se escriba o hable de que en México se está matando a la democracia y cuando se intenta obtener declaraciones al respecto muchos políticos simplemente dicen que “ellos no dan declaraciones ni entrevistas”
El periodismo se convirtió desde la colonia en una herramienta que empujó el desarrollo de muchas libertades y de la democracia en el país.
Si en el periodismo, difícilmente México podría haber alcanzado cambios de régimen como lo hemos en este nuevo siglo. Esto ha permitido que el desarrollo de la democracia fuera una realidad. Hasta que llego un nuevo régimen que pretende y establece el camino para quedarse por varias décadas en el poder.
Si se calla a quienes son el vehículo más cercano para que la gente conozca lo que sucede en el país se deteriora también a la democracia.
Porque hostigar a los periodistas es desacreditar a voces críticas y se convierte en una herramienta para que la libertad de expresión vaya debilitándose.
La gente jamás se hubiera enterado del costo de las toallas en el sexenio de Vicente Fox, o el costo de la llamada Casa Blanca de Enrique Peña. O recientemente de lo afortunados que han sido los hijos de Andrés Manuel LópezObrador quede la noche a la mañana resultaron exitosos empresarios y más aun exitosos cabilderos para que las obras de su padre se realizaran. O la Casa Azul de uno de los López Beltrán, o los negocios con sus amigos que han causado daños en las mismas obras de su padre.
Tampoco se hubieran enterado de las casas millonarias que muchos legisladores han adquirido recientemente, cuando para tener esas casas tuvieron que haber ahorrado por varios años sus salarios sin gastar un solo centavo.
Por eso los periodistas se ha convertido en un estorbo para la nueva clase política, muchos de ellos calificados de izquierda pero que viven mucho mejor que los de derecha, Estos últimos siempre emergidos de los grupos empresariales. Mientras que los de izquierda siempre criticaron que los empresarios asumieran la política como otro elemento de desarrollo.
Se habla de libertad de expresión, de democracia en el país, pero ambos conceptos solo son retóricos y no reales.
La falta de información lastima a la verdadera democracia, porque la democracia no solo es el recogimiento de una pluralidad de pensamiento, sino también el respeto a esta pluralidad.
El hostigamiento a la prensa y tratar de disminuirla solo debilita la democracia en el país y alienta el autoritarismo.
No permitamos que se siga agrediendo a los periodistas, porque con ello va la transparencia y democracia del país.
