Desde hace 25 años, la empresa Bonafont explota de manera irregular al menos un millón 400 mil litros de agua a diario de los veneros del volcán Iztaccíhuatl, informaron trabajadores de la compañía de origen francés que pertenece al Grupo Danone.
En números, la multinacional envasa 60 garrafones de 19 litros por minuto, lo que representa mil 140 litros de agua. Al año son 31 millones 536 mil garrafones envasados, 599 millones 184 mil litros de agua.
En Puebla, tres empresas trasnacionales: la francesa Bonafont, del Grupo Danone; la suiza Nestlé Water, y la estadunidense Keurig Dr Pepper, antes Peñafiel, explotan los manantiales de poblaciones pobres y vulnerables, con la promesa de llevar desarrollo a sus comunidades.
Estas multinacionales están asentadas en los pueblos de Santa Cruz Otlatla, municipio de Santa Rita Tlahuapan; Santa María Zacatepec, perteneciente a Juan C Bonilla, y en Tehuacán, localidades con índices de pobreza mayor a 50 por ciento de su población, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de 2020.
El agua embotellada que comercializan desde hace más de 20 años y genera miles de millones de pesos como ganancias anuales la extraen Nestlé y Bonafont de los veneros de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, mientras que Dr Pepper, del Citlaltépetl o Pico de Orizaba.
Para facilitar la explotación del agua superficial y subterránea en territorio poblano, las multinacionales adquirieron las empresas locales Embotelladora Arcoíris, Manantiales La Asunción y Grupo Peñafiel.
En noviembre pasado, el Senado de la República exigió una investigación a fondo contra la multinacional Danone y su filial Bonafont por presunta sobrexplotación de mantos acuíferos y greenwashing (práctica donde grandes corporaciones simulan ser ambientalmente responsables mediante publicidad y marketing para proteger sus intereses económicos) en la región de Santa María Zacatepec.
El punto de acuerdo, presentado por el senador Luis Armando Melgar Bravo (PVEM), del estado de Chiapas, fue aprobado por la Comisión de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Cambio Climático, para su discusión, análisis y votación en el pleno de la Cámara alta.
El objetivo es que las dependencias federales actúen con firmeza ante las denuncias de ecocidio y afectaciones sociales que, de acuerdo con los pueblos, han persistido por más de cuatro años en la región Popo-Izta o y que derivó en socavón de grandes proporciones en terrenos de cultivo en Zacatepec.
Alrededor de 300 trabajadores de Danone y Bonafont, del Centro de Distribución (Cedis) de Cuautlancingo, se mantienen en paro desde el pasado viernes, luego de que la empresa se negó a incrementar el reparto de utilidades y de que representantes de la Confederación Mexicana Sindical (CMS) decidieron retirarse del plantón, tras advertirles que la suspensión de actividades es ilegal.
Los empleados, que en algunos casos recibieron 400 pesos de reparto de utilidades, reprocharon que su representación gremial los haya dejado solos y optaron por continuar con la protesta en demanda de una asignación acorde con las ganancias de la trasnacional láctea.
El sábado, los trabajadores del Cedis detuvieron las operaciones y formaron una comisión que ingresó a una mesa de diálogo con representantes de la compañía y gremiales.
Alrededor de las 12 horas, Benjamín Flores, responsable de recursos humanos, salió a la explanada del centro de trabajo acompañado de representantes de la CMS, encabezados por Leobardo Martínez Zamudio, asesor del sindicato, para pedir que se retomaran las labores.
“De los nueve puntos que nos atendieron en el pliego petitorio, ocho de ellos estamos en toda la disposición de trabajar. Lo que hoy les queremos pedir es reanudar nuestras operaciones, nuestro trabajo”, dijo el funcionario.
La base trabajadora respondió que mantendría el paro, por lo que Flores se retiró junto con los representantes sindicales. Minutos después, Leobardo Martínez Zamudio regresó únicamente para informar que la comitiva de la CMS abandonaría el centro de distribución y que volvería hasta el lunes, sin asumir un compromiso claro con el movimiento. El asesor remarcó ante la plantilla que el paro es ilegal y marcó distancia de la manifestación.
“Al final, lo que mi líder (Roberto Ruiz Ángeles) me manda decirles es: ‘abusados’, porque esto es un paro que es ilegal. ¿Por qué lo es? Porque nosotros ya tenemos emplazada a la empresa. La ilegalidad corresponde a que es un abandono de trabajo.
“Nosotros ya hicimos lo que nos corresponde y nos vamos a retirar”, advirtió el representante de la CMS. Con esas palabras, dejó claro que la dirigencia no respaldaría la paralización que la base decidió sostener.
Martínez Zamudio explicó de manera somera que la Confederación Mexicana Sindical impugnó la carátula fiscal de Danone y presentó un emplazamiento a huelga a nivel nacional, aunque evitó ofrecer detalles sobre el expediente. Señaló que el trámite depende de la auditoría que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) realice a la empresa.
Mientras tanto, los empleados acordaron mantener el paro al menos hasta el lunes, día en que definirán si reanudan o no actividades, según los avances que observen en la ruta legal y en la postura de la empresa.
Paralelamente, comenzaron a recolectar firmas para presentar su inconformidad ante la autoridad laboral, con el objetivo de dejar constancia formal del descontento por el reparto de utilidades y por el desempeño de la representación sindical.
En el Cedis se multiplicaron las quejas por el nulo acompañamiento del sindicato, ya que varias personas aseguraron que nunca antes habían visto a los representantes gremiales recorriendo el centro de trabajo ni escuchando las opiniones de los agremiados.
Entre los comentarios se repitió la molestia por la ausencia de asambleas informativas y por la falta de transparencia sobre el manejo de los procedimientos ante la autoridad fiscal y laboral.
Los trabajadores también expresaron dudas sobre el argumento empresarial de que las utilidades sean bajas. Señalaron que en las pláticas internas la compañía suele presumir que Danone “está en números verdes” y domina 60 por ciento del mercado mexicano, por lo que consideran incongruente que el reparto sea tan reducido.
