Por Víctor Barrera
Sin lugar a dudas el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo es que más poder tiene en la historia del país. Sin embargo, esto ha llevado a no realizar las consultas pertinentes para elaborar políticas públicas que puedan aprovechar las riquezas naturales y otras para mantener a México en el camino del crecimiento económico.
Las decisiones que se toman desde Palacio Nacional, para hablar de un lugar común, están puestas sobre la ideología, pero principalmente sobre la urgencia de encontrar y explotar esas alternativas que puedan otorgar grandes cantidades dinero a beneficio de un pequeño grupo.
El gobierno actual ha señalado varias veces que los recursos no son infinitos y tiene la razón. Pero también entiende que las riquezas de nuestro país siguen siendo enormes y que por ello deben aprovecharse.
Entiende que con el recurso público poco se puede hacer, puesto que la mayoría se va en cubrir los programas sociales y en aplicarlos para seguir manteniendo las obras construidas el sexenio anterior y que no han demostrado la utilidad pública, por las que supuestamente fueron creadas.
Esto ha llevado a incrementar el monto del endeudamiento, pero también a gastar lo que podrían mostrarse como garantías para poder acceder a esos créditos.
Ahora se manifiesta que se buscará seguir sacando beneficio del subsuelo nacional, explorando y produciendo, vía fracking, gas natural. Energético que México cuenta con grandes cantidades en el subsuelo pero que no se ha extraído por el alto costo que representa.
Ante la situación mundial, se hace necesario que se busque la manera de generar el propio energético y que se evite seguir dependiendo del gas que se compra a Estados Unidos que muestra variantes en su precio además del impredecible estado de ánimo de Donald Trump y de los cambios climáticos.
De acuerdo a datos recientes, México posee uno de los recursos del gas más grandes del mundo en la Cuenca de Burgos. Que supera los 545 billones de pies cúbicos, pero es necesario invertir recursos económicos y naturales para extraerlo y con ello reducir la dependencia por su compra.
La propuesta, siempre y cuando se piense en cubrir las necesidades energéticas del país será buena, pero cuando solo se busca captar recursos para beneficiar a un pequeño grupo es mala.
México requiere crecimiento económico y explotar los recursos naturales para el beneficio y bienestar de todos. Pero también debe permitir que estos recursos se sigan produciendo. Esperemos que sea esa la idea de Sheinbaum Pardo y no otros fines.
