La quinta intervención de exhumaciones en las fosas de Jojutla comenzó con una serie de deficiencias que podrían afectar la correcta identificación de los restos humanos, según denunciaron familiares de víctimas.

La única medida percibida como positiva fue la supervisión directa del fiscal de Morelos, Fernando Blumenkron, quien además se comprometió a entregar el plan integral de exhumación, una demanda histórica de los colectivos.

Estos trabajos se realizaron tras la remoción de la barda perimetral del panteón Pedro Amaro, que había sido señalada como un obstáculo y un riesgo para las labores de exhumación. Estas fosas, utilizadas por la Fiscalía desde al menos 2014 y 2016, son comunes y documentadas, donde la Fiscalía General del Estado de Morelos (antes Procuraduría) ha depositado cuerpos de manera sistemática.

En el lugar estuvieron Amalia Alejandra Hernández, tía de Oliver Wenceslao Navarrete Hernández —cuyo caso de desaparición y hallazgo en fosas clandestinas ayudó a visibilizar la crisis forense en Morelos— y representante del Colectivo de Desaparecidos de Tetelcingo y Jojutla, y Edith Hernández Torres, representante del Colectivo Regresando a Casa Morelos y hermana de Israel Hernández, secuestrado en 2012 y localizado en las fosas de Tetelcingo. Ambas coincidieron en señalar irregularidades que aún requieren atención inmediata.

Entre los principales problemas detectados estuvo la colocación de vallas que limitaban la visibilidad de los trabajos. “Es fundamental que las familias puedan observar para garantizar que se sigan los protocolos”, señaló Edith Hernández Torres. Amalia Hernández agregó: “Obviamente se mencionó que en las exhumaciones de los ejercicios pasados no había habido esa valla, y la explicación que nos dio la Coordinadora de Servicios Judiciales es que los peritos tenían que trabajar libremente”.

También se reportaron errores en la manipulación de indicios, incluyendo fragmentos óseos encontrados en tierra que había sido previamente cribada. “Hoy se encontró un fragmento de vértebra lumbar en algo que la arqueóloga había manifestado que era tierra cribada”, explicó Amalia Hernández, insistiendo en la necesidad de un cribado sistemático y un registro ordenado de cada hallazgo.

Las familias confirmaron que ahora contarán con la participación de la Fiscalía General de la República (FGR) para tomar muestras de ADN, con el fin de garantizar la confrontación de perfiles genéticos y fortalecer la identificación de víctimas. “Ya vamos a contar con la presencia de estas dos instituciones y que junto con la Fiscalía, según lo permita también el cuerpo que se va a exhumar, se pueda tomar la muestra y repartirla entre las instituciones para garantizar la obtención del perfil genético y la confronta”, detalló Amalia Hernández.

La supervisión del fiscal Blumenkron se percibió como un avance respecto a ejercicios anteriores, donde la ausencia de autoridades había generado desconfianza. “Hoy con la llegada del fiscal se percibe un ambiente más relajado. Su presencia permitió acercar a las víctimas y dar seguimiento a las irregularidades”, indicó Amalia Hernández. Además, se comprometió a entregar el plan integral de exhumación, lo que permitirá a los familiares conocer el procedimiento completo y dar seguimiento a cada hallazgo.

Entre los errores técnicos observados, las familiares destacaron que personal pisaba sobre montículos donde se encontraban cuerpos, vulnerando la integridad de los restos. “Hoy se hizo mención que el personal que estaba trabajando en el interior de la fosa pisaba sobre el montículo donde estaban los cuerpos sin vida. Fue algo que se pidió, hasta muy tarde nos hicieron caso, y lo que se acuerda es que el día de mañana no lo hagan”, explicó Hernández.

Asimismo, subrayaron la importancia de registrar con precisión dimensiones y ubicación de cada indicio, para relacionar hallazgos con cuerpos específicos y garantizar la identificación correcta. “Necesitamos saber cuánto, las dimensiones reales de la fosa, y la profundidad de la fosa, precisamente para poder ubicar lo que vamos encontrando en esa fosa”, indicó Amalia Hernández.

El cuidado en el manejo de los restos también fue un tema recurrente. “Todo lo que es ese entorno también nos puede dar un dato que sí es identificatorio. Es por eso que hablamos de cuidados, de los niveles, el cuidado también en la criba, que es lo que podría estar asociado con algún otro individuo, e insisto, nos puede dar una pauta para poder identificarlo”, enfatizó.

Para ambas, coordinación institucional, supervisión directa y cumplimiento estricto de protocolos son fundamentales para garantizar la dignidad de los cuerpos y la correcta identificación de las víctimas. “La coordinación, el registro sistemático y la supervisión directa son esenciales para asegurar que el proceso de exhumación cumpla con los protocolos y se logre la identificación efectiva de las víctimas”, concluyeron.