Por Víctor Barrera

La maldita herencia que dejo el sexenio anterior sigue expandiéndose en este y marca el presente y futuro del país.

Para entender esto solamente deberemos observar los números que arrojan el primer año de esta nueva administración encabezada por Claudia Sheinbaum Pardo.

Algunos análisis hechos por organizaciones civiles muestran que el resultado es preocupante, porque se mantiene una vulnerabilidad fiscal, todo lo contrario, a la consolidación que tanto habla el secretario de Hacienda, Edgar Amador.

No sólo es el alto déficit fiscal que se tiene, sino la creciente rigidez del gasto público que se hace lo que por supuesto da escaso margen de maniobra al gobierno. Aun cuando se hizo un gran esfuerzo para reducir el déficit heredado, de 5,8 por ciento no se logró colocar en al nivel propuesto de 3.9 y se quedó en 4,8 por ciento.

Esto indica que se sigue gastando más de lo que se tiene y es necesario seguir recurriendo a deuda para lograr salir adelante. Así la deuda pública se elevó de 10.1 billones de pesos a 20.2 billones, que significa el doble en tan solo seis años.

Y aun cuando la SHCP manifiesta que se aumentó el nivel de recaudación y se han realizado campañas de fiscalización para obligar a empresas a pagar deudas, estos ingresos no fueron ocupados para fortalecer los sectores productivos del país, sino principalmente para tratar de salvar financieramente a las empresas del estado que están sumergidas en deuda.

Esto ha provocado un estancamiento productivo y de crecimiento económico haciendo evidente la debilidad de este último para alcanzar siquiera niveles de 2 puntos porcentuales.


También las transferencias a Pemex, principalmente, dejan en claro que existen sobre ejercicios de gasto público lo que incide en la falta de inversión pública para crear más infraestructura y generar energía eléctrica para ofrecer a quienes quieran instalar empresas en el país.

Con todo esto, el panorama de nuestro país sigue siendo sombrío y mucho más cuando el gobierno piensa más en cómo obtener el control total de todo que empujar el crecimiento económico nacional.

Aun cuando se habla de una consolidación fiscal, será necesario establecer una reforma fiscal donde se incluya a el comercio informal, que en esto momentos es el 55 por ciento de la población económicamente activa se encuentra en este.

Sin lugar a dudas el mundial de fútbol, será un factor importante para elevar el crecimiento, pero este será menor, lo necesario es reacomodar las prioridades, observar que el gasto se ajuste a los ingresos y que los programas sociales sean depurados, porque hasta el momento no se tiene el conocimiento del padrón real de cada uno y si existen personas que reciben dos o tres de estos programas, porque lamentablemente estos no llegan a la población que si los necesita, sino a quienes por interés político le sirven a quien está en el poder.

De no cambiar las prioridades y seguir obteniendo un control total el resultado podría ser que falta de inversión, pública y privada, mayor nivel de inflación, desempleo, inseguridad y falta de recaudación fiscal, lo que llevaría a México a perder el grado de inversión.