Por Víctor Barrera
Es bueno ser optimista y mirar el lado positivo de todo, pero es mejor ver la realidad para establecer estrategias que nos permitan llegar con mayor rapidez al optimismo. Es decir, no por decir que las cosas van bien, en la realidad van bien. Sino es mejor reconocer los errores que persisten para solucionarlos y después ir por el camino correcto.
Esto lo señalo porque los mensajes que empiezan a surgir sobre el crecimiento económico de nuestro país para este año son bastante optimistas, que no son malos, pero la realidad nos muestra que este crecimiento necesita de varios factores, que aún son problemas, para llegar a niveles considerablemente positivos con mejora y bienestar.
Ayer en la 34 Asamblea de Banamex, los discursos fueron demasiado optimistas, quizás con la intención de querer que estos sean realidad rápidamente o para tratar de borrar, con las palabras, la realidad de millones de personas.
En esta asamblea se habló de cierre de tratos para la compra de acciones de Banamex, como si en este cierre hubieran participado no millones, ni siquiera miles o cientos, sino decenas de personas, porque no lo es fue un contrato entre particulares que buscan hacer de la banca privada en México el motor del crecimiento de la economía del país y por supuesto es positivo.
Se destaco la compra del 24 por ciento y se mostró como la señala de confianza para nuestro país, algo que también es positivo. Se manifestó que este banco, Banamex, está listo para participar en concretar los objetivos del Plan México y apoyar a el crecimiento económico de industria comercio y servicios en el país, algo que también es bueno, pero nunca se estableció la tasa de interés con la cual este banco está dispuesto a prestar a medianas, pequeñas y microempresas, que necesitan urgentemente un apoyo financiero para crecer y soportar una realidad que muestra un camino difícil de recorrer paras estas empresas.
Por supuesto que las declaraciones de optimismo fueron después de escuchar al titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Edgar Amador, quien expresara que para este 2026, se estima un crecimiento del 3 por ciento de nuestra economía. Las declaraciones, optimistas, del funcionario público hicieron que las áreas de análisis económico de varias instituciones y organizaciones aumentaran su perspectiva de crecimiento para México y ubicarlo entre 1,6 y 1,9 por ciento, aún distante del 3 por ciento de la SHCP, pero importante si a finales del año pasado se estimaba el crecimiento entre 0,8 y 1,1 por ciento.
Los motivos de estos incrementos de las perspectivas se basan principalmente en la ejecución del Plan México y la baja en las tasas de interés que está realizando el Banco de México, lo cual pueden ser importantes. Sin embargo, para que el Plan México detone es importante contar con la confianza de los inversionistas y que esta confianza está basada en el respeto al Estado de Derecho que se establezca en el país, además de bajar los niveles de inseguridad y crear las condiciones suficientes para que quienes inviertan en México cuenten con lo suficiente para establecerse en cualquier parte de nuestro país.
Si esos problemas persistentes son atendidos y por lo menos reducidos en sus niveles de incidencia, es probable que se cuente con inversión privada, de lo contrario seguirán siendo discursos optimistas únicamente.
Todos deseamos que México alcance crecimientos no del 3 por ciento sino el doble de esto si es posible, pero es necesario que en nuestro país desaparezcan esos problemas, que la corrupción desaparezca totalmente, que la seguridad sea total y que la inversión pública sea lo suficiente no solo para detonar el desarrollo de sectores sino para sostenerlos por un buen tiempo en lo que se estabilizan y logren ofrecer resultados positivos continuos.
