El mercado laboral no tuvo un buen arranque en 2026, en enero se eliminaron 705, 427 empleos con respecto a diciembre, la mayoría fueron formales. Según lo reportado por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), esta es la segunda peor cifra para un inicio de año en la postpandemia, cuando en enero del 2022 se perdieron 1.4 millones de puestos de trabajo. 

Este resultado también implica la disminución del 66.6% de todos los empleos creados en 2025 (1 (millón 57,970 plazas).

La reducción de la población ocupada estuvo acompañada de una transición a la desocupación y a la inactividad laboral, ambos rubros crecieron.

En el caso de la desocupación, la población se elevó en 180,261 personas. Como resultado de esto, la tasa de desempleo pasó de 2.4% a 2.7% a tasa mensual. Por otra parte, se observó un aumento de 687,123 personas en la Población No Económicamente Activa (PNEA), la mayoría en la clasificación de “no disponibles”.

Estos movimientos influyeron en la tasa de participación económica, la cual se ubicó en 58.5%, su nivel más bajo desde enero del 2022.

De los empleos eliminados en el inicio del 2026, la mayoría fueron formales. La ocupación formal cayó en 454,986 plazas; es decir, el 64% del total de los puestos de trabajo perdidos se concentraron en la formalidad.

La población informal perdió 251,135 personas ocupadas. Sin embargo, esto no se reflejó en una reducción de la tasa de informalidad, la cual pasó de 54.6% a 54.9% con respecto a diciembre.

El trabajo por cuenta propia fue el único renglón que creció. En enero 448,444 personas encontraron una ocupación a través del trabajo independiente. Con esto, esta condición de ocupación abarcó a 13.4 millones de personas.

El resto de los tipos de ocupación tuvieron un saldo negativo. Las pérdidas las encabezó el trabajo subordinado con una contracción de poco más de medio millón (-547,793), seguido por los empleadores (-484,503) y el trabajo no remunerado (-121,675).