Por Víctor Barrera
Las actitudes e ineptitudes que nos muestran los funcionarios del oficialista no deben sorprendernos porque lamentablemente la mayoría de ellos se mueven más para obtener y mantener el poder que para servir no a Morena o al caudillo sino a los mexicanos.
Los mexicanos hemos dado cuenta de acciones despóticas de varios funcionarios de Morena, donde están más preocupados por su poder que por mostrar un desarrollo cívico.
Lo que ocurrió recientemente con Marx Arriaga, quien se siente héroe y el indicado para educar a las nuevas generaciones. Lo ha llevado a realizar un verdadero teatro para dejar su puesto. De acuerdo a su jefe Mario Delgado, se platicó con el personaje para que aceptara una embajada en un país latinoamericano, pero fue rechazada la propuesta.
Hemos vistos desplantes despóticos de alcaldes como Diego Rivera , del municipio de Tequila que pensó que ser alcalde es ser dueño de un pedazo de territorio nacional. Y de estos existen muchos ejemplos que no solo exclusivos de alcaldes dino también de gobernadores como Layda Sansores que cree fue la heredera de una monarquía y gobierna al estado de Campeche como de su propiedad.
En algunos otros estados, como Hidalgo, los funcionarios menores al gobernador. Julio Ramón Menchaca realizan un saqueo de los recursos del estado para beneficiarse y ser los nuevos mil millonarios del país.
En otros estados la falta de aptitud y actitud de los gobernadores y alcaldes, hacen a los municipios presa fácil del crimen organizado, porque para que esos grupos delincuencias entren a tomar el poder de los municipios se necesita una complicidad de las autoridades y quienes terminan pagando esto son los pobladores.
Una pena que, a pesar de la total concentración de poder que resultó del cambio de régimen que revivió a la todopoderosa República Imperial del hegemónico PRI del siglo pasado, se siga viviendo actos como los ya narrados.
Las exigencias de gobernabilidad en el país, tocan la puerta cada día en Palacio Nacional y poco a poco han hecho ver a su inquilina como se desbarata el utópico país que por decreto pretende hacer creer a los mexicanos.
México es un país de alta inseguridad y por ello estamos clasificados como uno de los más peligrosos sin que existe guerra, la corrupción se acentúa y esto hace perder la confianza de los inversionistas que piensan dos veces el depositar sus capitales en México.
En cuanto el gobierno federal aún no ha logrado captar que todo el poder que tiene es para servir y no servirse o permitir que los de Morena se sirvan de ello.
México regreso al caudillismo, donde un solo hombre tiene el poder por encima de quien legítimamente debe imponerlo y las tribus que lo llevaron a ello, ahora empiezan a cobrar sus facturas y esto hace insostenible la gobernabilidad.
