Todd Lyons, el jefe interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), defendió a los empleados de su agencia ante el Congreso este martes, respaldando sus tácticas y diciendo que no se dejarán intimidar mientras llevan a cabo los planes de deportación masiva del presidente.
Lyons fue uno de los tres jefes de las agencias que implementan la agenda migratoria del presidente Donald Trump en testificar en una audiencia convocada tras las muertes a tiros de dos estadunidenses a manos de agentes federales. Todos ellos enfrentaron un intenso cuestionamiento de los demócratas y el apoyo de la mayoría de los republicanos sobre cómo están llevando a cabo las batidas migratorias en las ciudades de EU.
“Permítanme enviar un mensaje a cualquiera que piense que puede intimidarnos: Fracasarán”, declaró Lyons, quien culpó a los funcionarios electos y a los manifestantes por escalar la retórica que, según él, ponía en peligro a sus agentes.
Lyons, quien en varios momentos se negó a comentar directamente sobre la muerte de los dos ciudadanos estadunidenses, indicó que sus agentes no se dejarían disuadir.
“Apenas estamos comenzando”, dijo en sus comentarios de apertura.
En las últimas semanas, la campaña migratoria de Trump ha sido objeto de un intenso escrutinio, especialmente tras las muertes a tiros ocurridas en Minneapolis. Las agencias también han enfrentado críticas por una serie de políticas que, según activistas, pisotean los derechos tanto de los inmigrantes como de los estadunidenses que protestan.
Es poco probable que el testimonio calme las tensiones latentes sobre la política central del segundo mandato de Trump.
Lyons, el director interino del ICE; Rodney Scott, quien dirige la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés,, y Joseph Edlow, director de Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por sus siglas en inglés), hablaron ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes en una audiencia que duró aproximadamente tres horas y media.
Esta es la primera vez que los tres funcionarios comparecen ante el Congreso desde que el departamento recibió una gran inyección de dinero de ese organismo el verano pasado y desde que las operaciones se intensificaron en todo el país.
Bajo el liderazgo de Lyons, el ICE ha contratado a gran cantidad de agentes y el gobierno ha desplegado a la policía migratoria en ciudades de todo el país para arrestar y deportar a inmigrantes.
Los funcionarios hablaron en un momento en que el apoyo a la forma en que sus agencias llevan a cabo la visión migratoria de Trump es cada vez menor, y mientras los demócratas exigen restricciones a las agencias antes de acordar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional.
Los jefes de las agencias advirtieron que el país sería menos seguro si los fondos federales expiran al final de la semana.
La audiencia del martes fue convocada después de que elementos federales mataran a Alex Pretti y Renee Good, lo que provocó indignación en todo el país y demandas de rendición de cuentas y reformas.
Scott y Lyons indicaron que se siguieron los procedimientos operativos estándar en los tiroteos de enero.
Las tensiones se intensificaron y la audiencia provocó intercambios acalorados: los demócratas compararon las operaciones con la Alemania nazi y cuestionaron cómo se juzgará a los agentes de la administración. El presidente del comité en ocasiones tuvo que llamar al orden.
El miembro demócrata de mayor rango del comité, Bennie Thompson de Mississippi, calificó la audiencia como el “inicio de un ajuste de cuentas” e indicó que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, debería rendir cuentas.
Denunció que el departamento no permite que los legisladores visiten las instalaciones de detención y necesita ser más receptivo a las preguntas.
“Todos los estadounidenses deberían estar indignados”, señaló Thompson.
Los republicanos desviaron la atención de nuevo a las políticas de la era Biden, que, afirmaron, permitieron que innumerables migrantes ingresaran al país, y dijeron que el gobierno de Trump ha sellado la frontera entre Estados Unidos y México y está poniendo fin a una “anarquía” en el sistema de inmigración del país.
Al abrir la audiencia, el representante Andrew Garbarino, presidente del comité, calificó el momento como un “punto de inflexión”. El republicano de Nueva York calificó las muertes de los dos ciudadanos estadunidenses como “inaceptables y prevenibles”.
La administración dice que son los activistas y manifestantes los que atacan a sus agentes y no al revés, y que sus operaciones hacen que el país sea más seguro al retirar a personas que han cometido delitos o representan una amenaza para la nación.
Scott arremetió contra lo que calificó como un “nivel sin precedentes de interferencia agresiva e intimidación” contra los agentes en el curso de su trabajo, calificando los “ataques” a los policías como “coordinados y bien financiados”.
Desde que Trump regresó a la Casa Blanca, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza ha asumido un papel significativo en el arresto y remoción de inmigrantes. Esa actividad se ha convertido en un punto de controversia y marca una ruptura con el trabajo tradicional de la agencia de proteger las fronteras y controlar quién y qué entra al país.
Un miembro republicano del Congreso insinuó que fue el comandante de la Patrulla Fronteriza, Gregory Bovino, quien contribuyó a la escalada de tensiones, especialmente en Minneapolis.
“Yo argumentaría, en justicia, que él escaló la situación”, dijo el representante republicano de Texas, Michael McCaul.
Bajo el liderazgo de Bovino, un grupo de agentes de la Patrulla Fronteriza cruzó el país para realizar operaciones en Los Ángeles, Chicago, Charlotte, Carolina del Norte y Nueva Orleans, donde a menudo fueron acusados de interrogar y arrestar indiscriminadamente a personas que, según sus sospechas, estaban en el país ilegalmente.
Bovino dice que sus objetivos son legítimos e identificados a través de inteligencia y afirma que si sus agentes usan la fuerza es porque está justificado.
Un agente de la Patrulla Fronteriza y uno de Aduanas y Protección Fronteriza abrieron fuego durante la muerte a tiros de Pretti. Good fue abatida por un elemento del ICE.
Tras la muerte de Pretti, Bovino fue reasignado y Trump envió a su zar fronterizo, Tom Homan, a Minneapolis para asumir el control, una medida que McCaul elogió.
Lyons sostuvo que la desescalada se debió a que las protestas habían disminuido, lo que permitió que el ICE “realizara su operación dirigida e impulsada por inteligencia”.
Un punto clave de tensión en los debates del Congreso sobre la agenda de inmigración del presidente ha sido si se debiera permitir que los elementos usen máscaras mientras realizan su trabajo. Los demócratas presionan para que los elementos se quiten las máscaras como parte de las negociaciones presupuestarias.
En un momento durante la audiencia, el representante demócrata de Nueva York Tim Kennedy le preguntó a Lyons si se comprometería a hacer que sus agentes se quiten las máscaras. Lyons respondió con una sola palabra: “No”, lo que Kennedy calificó como una “respuesta lamentable”.
El representante republicano de Pensilvania Ryan Mackenzie le preguntó a Lyons sobre las acusaciones de que ciudadanos estadunidenses estaban siendo atrapados en operaciones migratorias y dijo que “una mayor transparencia” sería “beneficiosa”.
Lyons dijo estar comprometido con la transparencia y señaló que apoya el hecho de que los agentes estén equipados con cámaras corporales. Él y Scott dijeron que miles de efectivos desplegados ahora están equipados con cámaras corporales, con más por venir.
Noem aseguró la semana pasada que cada agente de Seguridad Nacional en el terreno en Minneapolis recibiría inmediatamente esas cámaras y que el programa se expandirá a nivel nacional a medida que haya fondos disponibles.
