Al conmemorar el 109 aniversario de la Constitución de 1917, en Querétaro, el gobernador de la entidad, Mauricio Kuri, advirtió a la presidenta de México que no está sola frente al acoso a nuestra soberanía y nuestro honor.
El mandatario estatal señaló que México rechaza dictados extranjeros y defiende su dignidad; apuntó que, con apoyo a la presidenta, reafirmamos nuestra unidad y compromiso para enfrentar los desafíos juntos.
“Que quede bien claro, México no acepta dictados extranjeros, no admite instrucciones de nadie, no pacta su integridad y jamás, jamás, jamás nuestra dignidad. Ante los Poderes de la Unión y la representación política de la República, con la totalidad de los poderes constituidos, le refrendamos, doctora presidenta, no está sola, cuente con nosotros, lleve firme el timón, que juntos vamos a superar la tempestad”.
El gobernador de Querétaro destacó que México enfrenta hoy desafíos a su soberanía y libertades, comparados con situaciones históricas vividas entre 1914 y 1916.
Por ello, reafirmó el compromiso de defender la soberanía y dignidad del país, rechazando cualquier influencia o dictado extranjero.
“Hoy enfrentamos como nunca antes, desde 1914 a 1916, el acoso a nuestra soberanía, a nuestras libertades, pero también a nuestro honor. En ambas ocasiones, las y los mexicanos supimos defender nuestra soberanía ejerciendo nuestro derecho a la autodeterminación y preservamos nuestra independencia nacional. Este recinto y esta fecha nos recuerdan que esa es nuestra herencia y esa es nuestra obligación. Que quede bien claro, México no acepta dictados extranjeros, no admite instrucciones de nadie, no pacta su integridad y jamás, jamás, jamás nuestra dignidad”.
En cuanto a la próxima discusión de la reforma electoral, hizo un llamado a los poderes públicos, partidos políticos y a la sociedad civil para construir una reforma electoral justa y equitativa que garantice la democracia en México.
Enfatizó la importancia de que todos los mexicanos, incluidos los pueblos y comunidades indígenas, tengan acceso a la justicia sin discriminación alguna.
“Hago un llamado a los poderes públicos, a los partidos políticos, a la sociedad civil: acordemos la mejor reforma electoral. Construyamos el consenso; que del diálogo surja un sistema equitativo sin sesgos ni destinatarios, que de ahí emerja un México más libre y más democrático. Ese es nuestro destino y esa es nuestra propuesta. Al segundo escudo le corresponde garantizar que todo mexicano, incluyendo a los pueblos y comunidades indígenas, sin importar su origen, su apellido, su patrimonio, su residencia, su sexo, su militancia o su credo, tenga finalmente acceso a la justicia”.
Así, dejó en claro que México no acepta dictados extranjeros, no admite instrucciones de nadie, no pacta su integridad y jamás, jamás, jamás nuestra dignidad.
Ante los Poderes de la Unión y la representación política de la República, “le refrendamos, doctora presidenta, no está sola, cuente con nosotros, lleve firme el timón, que juntos vamos a superar la tempestad”.
Defender a nuestra patria implica no anteponer ningún interés a su independencia y, por supuesto, a nuestro honor. No hay presión admisible ni tampoco compromiso justificable; nuestra más alta lealtad debe estar con nuestros hijos. Los tiempos duros que enfrentamos, y los que se avecinan, demandan el fortalecimiento de dos escudos: la democracia y la justicia, acotó.
